Luis Granados González
Poeta asiduo al portal
(Beso de despedida de la guerra, Victor Jorgensen)
Esa mujer, ¿era la novia del soldado
o posaba para la posteridad en la foto?
¿Era un beso apasionado, verdadero
o un fogonazo fotogénico del momento?
¿Sabía Jorgensen que su idílica foto
recorrería el mundo entero
con la cara más amable
de la guerra y el sufrimiento?
¿Era consciente la enfermera,
que la inmortalizarían
con aquel beso,
impulsivo y mentiroso,
del valiente soldado marinero?
Aquel 14 de agosto del 45
pasó a la historia por un beso
registrado por una cámara
en el preciso instante
que se cruzaron dos personas
en mitad de una calle,
con sus corazones palpitantes,
apretados en un suspiro
sin tiempo ni espacio,
para siempre unidos
en papel fotográfico.
Esa mujer, ¿era la novia del soldado
o posaba para la posteridad en la foto?
¿Era un beso apasionado, verdadero
o un fogonazo fotogénico del momento?
¿Sabía Jorgensen que su idílica foto
recorrería el mundo entero
con la cara más amable
de la guerra y el sufrimiento?
¿Era consciente la enfermera,
que la inmortalizarían
con aquel beso,
impulsivo y mentiroso,
del valiente soldado marinero?
Aquel 14 de agosto del 45
pasó a la historia por un beso
registrado por una cámara
en el preciso instante
que se cruzaron dos personas
en mitad de una calle,
con sus corazones palpitantes,
apretados en un suspiro
sin tiempo ni espacio,
para siempre unidos
en papel fotográfico.