Ictiandro
Poeta adicto al portal
Un pincel termina en tus labios
la obra perfecta de un beso en silencio.
El óleo de tu cuerpo se confunde primavera.
¿Qué hay más allá de tus miradas en ocasiones perdidas,
qué aves te alzan en vuelo donde mis brazos?
Una escultura eres de nuestras manos trocadas,
más allá de una caricia un telón anunciando obra nueva.
El futuro se ve en nosotros
y una ternura obligada que parte del centro del pecho
te desborda de amor espeso y tacto ardiente.
El tiempo, duende fugitivo de nuestras ausencias,
nos enseña el camino de un verde cielo
punteado de sueños azules, y no despierto,
no es menester hacerlo.
Son los colores y el pincel, mis manos y tu cuerpo,
todo cuanto arrastran vidas hacia el mañana oportuno,
donde la espada de fuego carece de sentido,
y multiplicamos el amor que sobrevivirá a nosotros.
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