Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Velando el bermellón
brotado
en la rama ensimismada,
mordiendo tus sombras,
ávido de la masa tierna en desnuda
anatomía,
una clitoria, posa en la tez
su beso eterno,
un puerto, la frescura se hace
espuma cornificada
bajando hacia el arco de Cupido
vientos tiernos.
Esos pliegues
eran velas dormidas
apagando faros de un
soplido
calculando en silencio un singlar
aletargado ,
encontrando el norte a los
suspiros.
Sépalos negros arrebujando
de celos el lucimiento
de tus ojos,
apuntando el sur
donde se dibuja tu sonrisa
dormida,
persianas esperando el cosquilleo
del alba
para rozar todas las luces y embriagarse
colorida.
Guíate en mis gestos,
mi isla también es el repliegue domando
las mareas,
trae tu río hasta mi cauce que juntos
seremos néctar,
diluidos en el sustento
de saliva.
Despliega esas comisuras
como alas,
vuela sobre tus dientes, despierta el albor
de una sonrisa.
déjame caer frágil y liviano sobre
tus pétalos
abre tus párpados de
rosa roja,
bésame en la esencia de tu brisa.
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