Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
I
¡Ay, el corazón
dañado recordó
un fuego inolvidable,
el otoño de mi boca,
beso alegre,
paloma descuidada
entre las manos.
II
Yo sé de la
oscuridad del beso
y de la pureza
extraña de las bocas
sin la aurora sexual
que enciende la lengua,
el beso malo da
su calor y su temblor,
sustos ligeros
a la carne resentida,
deseo que son desierto...
besos congelados.
¡Ay, el corazón
dañado recordó
un fuego inolvidable,
el otoño de mi boca,
beso alegre,
paloma descuidada
entre las manos.
II
Yo sé de la
oscuridad del beso
y de la pureza
extraña de las bocas
sin la aurora sexual
que enciende la lengua,
el beso malo da
su calor y su temblor,
sustos ligeros
a la carne resentida,
deseo que son desierto...
besos congelados.
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