camicho
Poeta asiduo al portal
...
Conocidas, tardías emociones
me llevan al límite
justo cuando tu huella se volatiliza
siguiendo tu aroma.
Vórtice iracundo acelerado por emociones
ingestando los besos que anclaste
en los puertos, comisuras de mis labios.
Rastro dejaste,
evito respirarlo
perfumados los prados que pisaste;
allí me quejo.
Combustionada el alma,
en aceras habitadas con polvo,
al azar desempeña una rutina,
sin querer decir mas que olvido.
Se arrodilla sin querer mitigar
el dolor que muerde las entrañas,
precipita a la caída.
Y luego de reptar entre tanta sobras
se alza para sólo caer nuevamente.
Contrincante
de las miradas perdidas
sale al océano
a buscar en otras latitudes,
sobre trópicos de cangrejos,
aun más lejos
otras mejillas
en las que aparcar yemas de mis dedos,
éxodo necesario
para cultivar entre la mugre de uñas
sentido real de vida
Y así sin mas ni mas
tentamos cubiertos de acero
o de porcelana máscaras
Manejando calidez
que obvio no nos alcanza.
Pretendo que así sea esquiva.
Rasgar el cielo con la tinta de una pluma
batiendo nubes
evitando que sea evidente
Un brochazo raudo maquillador de ecos
amordazador de estruendos tormentosos
en la psiquis siniestra infestada;
recalando entre cejas para luego rodar
saludar a mis fosas nasales
sobre los causes reavivados
por la tempestad
con bruma.
Ermitaña a la sombra de los libros
concibes ideas dejando rastro tácito
con pestañas descolgadas al azar
cantando que vienes de paso
Mas tarde lodo cobijado
complemento de un vaso guiado
al vacío
a la fragmentación de los hechos.
Explosión de vidrios cual palmera
se decoran con gotas estalladas.
Astillada la madera
gira en un remolino de nada.
Amorfa figura aun desliza
sobre roble tallado,
mientras la ira desatada no calma con ésto.
Y si, es cierto
una cúpula que forman mis manos y dedos
guardan una llama viva
pretendiendo ahogarla
por días y mas aun en las noches
con el mayor empeño
con besos envenenados
y guerras frías.