marquelo
Negrito villero
A Romina
En volandas viene
el pulquérrimo viento cerrando
a la tarde su dulce corset
y, las montañas, lejanísimas
se ven de cerca como cayendo besos
y la noche estalla y estalla
gravemente con sus filos
de plata
abriendo las cartas de
las dulces distancias.
Ay de tu pañuelo entregado a tus labios
de tus comisuras fértiles
que sellan las lágrimas de emoción
de tu andar que le enseña
a la sombra cuando saltar
por pedazos,
cuando bailar para los ojos .
Sólo en el sur hay un brillo de luna
la luz se aplasta sobre tus dientes aún con frío
Brillo en las puertas que dejan
su golpe
luego que los amantes hacen
del amor un camino
Al delirio agazapado
A los clavados florales
que se refrescan en tu pecho
A las sábanas que hacen
traslucir tu desnudez como un oasis en los espejos,
hasta ese aire que acorrala al adiós para que no fecunde.
A ti que atizas la tierra y las dulces esperas haciéndolas fuego
A tus cabellos argentinos
y a todo lo que cae en ti haciendo espejo...
En volandas viene
el pulquérrimo viento cerrando
a la tarde su dulce corset
y, las montañas, lejanísimas
se ven de cerca como cayendo besos
y la noche estalla y estalla
gravemente con sus filos
de plata
abriendo las cartas de
las dulces distancias.
Ay de tu pañuelo entregado a tus labios
de tus comisuras fértiles
que sellan las lágrimas de emoción
de tu andar que le enseña
a la sombra cuando saltar
por pedazos,
cuando bailar para los ojos .
Sólo en el sur hay un brillo de luna
la luz se aplasta sobre tus dientes aún con frío
Brillo en las puertas que dejan
su golpe
luego que los amantes hacen
del amor un camino
Al delirio agazapado
A los clavados florales
que se refrescan en tu pecho
A las sábanas que hacen
traslucir tu desnudez como un oasis en los espejos,
hasta ese aire que acorrala al adiós para que no fecunde.
A ti que atizas la tierra y las dulces esperas haciéndolas fuego
A tus cabellos argentinos
y a todo lo que cae en ti haciendo espejo...
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