P
Paloma Martin
Invitado
Besos, besos, besos
hay uno que fue el primero,
la mecha apenas encendida
de unos labios suaves, tibios
que se pegaron a los míos.
Besos, besos, besos
que no di
que se quedaron suspendidos
en algún lugar para que
los vaya a buscar,
los guarde en la memoria
de la boca y ya los pueda
olvidar.
Besos, besos, besos
que no daré
pues para aprender
a leer el poema
de algunos labios
deberían cambiar
las letras del abecedario.
Besos, besos, besos
manantial de saliva
milagro natural
que con agua,
el fuego aviva.
Besos, besos, besos
que se guardan
en los labios.
Mensajes en la arena
que borra la marea
y que se vuelven a escribir,
cuando hay dos,
que se desean.
hay uno que fue el primero,
la mecha apenas encendida
de unos labios suaves, tibios
que se pegaron a los míos.
Besos, besos, besos
que no di
que se quedaron suspendidos
en algún lugar para que
los vaya a buscar,
los guarde en la memoria
de la boca y ya los pueda
olvidar.
Besos, besos, besos
que no daré
pues para aprender
a leer el poema
de algunos labios
deberían cambiar
las letras del abecedario.
Besos, besos, besos
manantial de saliva
milagro natural
que con agua,
el fuego aviva.
Besos, besos, besos
que se guardan
en los labios.
Mensajes en la arena
que borra la marea
y que se vuelven a escribir,
cuando hay dos,
que se desean.
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