lluvia de enero
Simplemente mujer
.
Betina Edelberg (1921-2010) Escritora argentina nacida en Buenos Aires el 6 de agosto de 1921. Su producción literaria comprende poemas, cuentos, pantomimas y "delirios" (prosa poética breve, onírica pero no surrealista).
Alternando con su producción poética, Betina Edelberg se desempeñó como profesora de Literatura Francesa en la Universidad de La Plata. En la Universidad de Buenos Aires fue secretaria del Instituto de Historia de la Cultura Española Medieval y Moderna, también de "Los Cuadernos de Historia de España" y más tarde, secretaria del Instituto de Literatura Francesa.
En 1960 viajó a Europa becada por el Fondo Nacional de las Artes para realizar estudios sobre poesía contemporánea y entrevistar a figuras literarias de renombre internacional.
De regreso en su país natal realizó trabajos de investigación, dictó cursos y conferencias sobre poesía.
Recibió numerosas distinciones por su obra (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y Premio Fondo Nacional de las Artes, entre otros). Integró la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores.
Amiga de Jorge Luis Borges, compartió con él momentos mágicos, inteligentes conversaciones y tuvo el privilegio de haber escrito en colaboración el ensayo 'Leopoldo Lugones' (1955). También compusieron juntos un original ballet, una parodia hablada de las dictaduras (basada en el caudillismo peronista que Borges aborrecía), obra a la que dieron por título 'La imagen perdida' (1953) y que aún permanece inédita.
Betina Edelberg ha sido reconocida como una de las más exquisitas poetas y escritoras argentinas. Sus poemas reflejan una intensidad poco frecuente. En sus versos la poeta revela la búsqueda de lo universal a través de lo cotidiano. Esa bien podría ser la clave de su obra.
Edelberg falleció en Buenos Aires el 28 de enero de 2010.
Datos biográficos extraídos de: http://betina-edelberg.net/
BUENOS AIRES 1980
Buenos Aires me canta y ríe
con su gran colmillo blanco
mientras camino por los hervideros de Corrientes
autos y autos
la calle es un movimiento de largo tren
y me deja en los andenes
y el que fuera monótono rebaño fantasmal
de gentes disecadas
y su niebla
humeante cara de invierno somnoliento
ha invadido con sus cuerpos
que fueran imaginarios y adormecidos
ha brotado como soleadas burbujas
con su violenta plenitud
con sus ropajes entreabiertos
con los colores encendidos hacia la cúpula de esta primavera
la poesía y su lava de presagio
me invaden esta mañana
porque imagino
y no miro el grito de los diarios
sueño
quiero estarme indolente
a la sombra de esta ciudad
que me he susurrado toda mi vida
como un interminable poema
como una ceremonia de repetidos gestos
y palabras de fuego
momentos de contemplar insaciable
que son arenas de resurrección
cruzarme como un grito de pasión a la otra vereda
y salir al esplendor de tanto regocijo
la gran mirada invencible de mi ciudad me desafía
devuelve el amor de años que le digo
un idioma necesario desde siempre
silencio o ruido que contempla mi embriaguez
y resbala por esta piel arrodillada
ventanas y cristales vuelan
flotan a mi alrededor
tañen y copian luces en mi homenaje
mientras contemplo impregnados escaparates
estoy entre gorriones
y lento vuelo de palomas
tengo ráfagas de tiempo generoso para dar
torrentes que regala este suelo del Nuevo Mundo
esos momentos que añoran los que se han ido
y caminan apurados
el paisaje aparece y se apoya en mi hombro
o me sostiene
y de pronto una palmera y su mansa araucaria
largo viaje de plátanos y de color jacarandá
se me instalan dulcemente
ninguna ceniza puede apagar esta hoguera inasible
este latido bienaventurado y minucioso
con secreto mensaje
todo esto ocurre
o es presagio casi tendido sueño o exorcismo
mientras desde el hambre de las palabras
estallo en plegarias
ante la abrasadora fuerza de vida
que me da esta ciudad que es mía
un aire antiguo me vuelve
asoma desde el color madera de mi río en la bajada
aquí están tus calles de antaño y de siempre y las otras
aquellas que has ido a encontrar a repasar
en medio de irresistibles mutaciones
oleaje de floristas y sus pequeños museos como ráfagas
centelleantes
es la estación del jazmín y su olor a fruta insolente
ya llegaron con su modesta brasa tus cautivas flores de campo
y su nostalgia de hierba
ningún lejano país
te puede dar esta juventud de todo por hacer
levadura que te nutre de tu suelo
sedienta mano abierta
en donde has puesto extrema vida
necesitaste las estrellas de tu cielo
volver a reconocerlas
una dádiva de familiaridad
barrio lenguaje noticias
necesitaste un lugar de cálidas personas sobrevivientes
atravesar la prueba de la mentira y de la traición
y de tanto sufrimiento
y locura de tinieblas
hoy quisiera entregar al mundo nuestra salvación
camino y camino
y transporto mi pesada garganta de gozo
voy por el viento norte
voy a encontrar el cariño entrelazado y protector
y sin desavenencias
de amigos
voy a encontrar compañía
aquí todavía tenemos tiempo
y oficio de alta amistad
estoy pensando a través del argumento incesante de los días
hablo una vez más a solas
con labios de encuentro y saludo
y mientras camino y camino
por esta ciudad tan mía
mientras camino y la miro
me digo
palabra a palabra
no he podido dibujar esta idolatría
el antiguo fervor
que me llega con sus licores de hechizo hasta los huesos
y con sus vínculos
y con el gran oleaje de sus milagros
que tantas veces vino a salvarme
de páginas y páginas malheridas
durante años
palabra a palabra he buscado un lenguaje
que cante la gloria de este lugar que es mi destino
y que me pertenece
de este Buenos Aires que nada reemplaza
de este Buenos Aires que permanece con su calma
inmortalidad
invulnerable a todo apocalipsis.
***************
CONVIVENCIA
Invoco los contornos de la soledad,
me vuelvo jarra o vaso o fruta,
límite de alguna mansa naturaleza muerta,
caigo como una antigua mirada
por la modestia de las cosas,
por lo que invoca las ausencias,
todo lo que me recuerda días
o convivencia con una silla o la mesa,
con las marcas de mi nostalgia,
caigo por todo lo que me precipita hacia mí,
por todo lo que me ha dejado ya sin miedo,
por los rápidos del silencio,
por todo lo que se vuelve contra mí,
se vuelve y me golpea
y me habita y deshabita
aquí,
tan lejos de la ansiedad que arrastra el día,
aquí,
de regreso,
muda, muda, enmudecida.
EPOPEYA DE LA NEGACIÓN
No quiero murmurar nostalgia,
repetir desolación,
lamer el vano sortilegio de un lenguaje.
No quiero estos fastuosos resúmenes:
un vacío que llamamos vida
y que puede ser dificultad o cobardía
o vergüenza de ser nada,
la lenta profanación de ser solamente,
acumular minúsculas traiciones,
inútil movilidad.
Alguien canta falsos estíos
o un mundo sonriente que no existe,
porque hay que fingir un altísimo solo,
desconocer una triste marea y su naufragio.
Alguien cambia mentira por amor
y todo es la fábula de una puñalada
o desaparición total.
La realidad describe sonrientes fotografías:
un himno infatigable a los jefes de la destrucción.
No quiero murmurar hojas,
repetir antiguos paisajes o sentimientos perdidos,
no quiero aceptar vagas reverencias o sumisiones,
mezquinas ganancias,
un mundo aferrado a la vejez, al miedo, al trueque.
Elijo ser nadie,
ser pobremente yo,
disiparme en verdad,
aunque el precio sea volverme
y no contemplar un hervor que me mira y me conquista,
aunque el precio sea esta soledad,
esta soledad.
Betina Edelberg (1921-2010) Escritora argentina nacida en Buenos Aires el 6 de agosto de 1921. Su producción literaria comprende poemas, cuentos, pantomimas y "delirios" (prosa poética breve, onírica pero no surrealista).
Alternando con su producción poética, Betina Edelberg se desempeñó como profesora de Literatura Francesa en la Universidad de La Plata. En la Universidad de Buenos Aires fue secretaria del Instituto de Historia de la Cultura Española Medieval y Moderna, también de "Los Cuadernos de Historia de España" y más tarde, secretaria del Instituto de Literatura Francesa.
En 1960 viajó a Europa becada por el Fondo Nacional de las Artes para realizar estudios sobre poesía contemporánea y entrevistar a figuras literarias de renombre internacional.
De regreso en su país natal realizó trabajos de investigación, dictó cursos y conferencias sobre poesía.
Recibió numerosas distinciones por su obra (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y Premio Fondo Nacional de las Artes, entre otros). Integró la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores.
Amiga de Jorge Luis Borges, compartió con él momentos mágicos, inteligentes conversaciones y tuvo el privilegio de haber escrito en colaboración el ensayo 'Leopoldo Lugones' (1955). También compusieron juntos un original ballet, una parodia hablada de las dictaduras (basada en el caudillismo peronista que Borges aborrecía), obra a la que dieron por título 'La imagen perdida' (1953) y que aún permanece inédita.
Betina Edelberg ha sido reconocida como una de las más exquisitas poetas y escritoras argentinas. Sus poemas reflejan una intensidad poco frecuente. En sus versos la poeta revela la búsqueda de lo universal a través de lo cotidiano. Esa bien podría ser la clave de su obra.
Edelberg falleció en Buenos Aires el 28 de enero de 2010.
Datos biográficos extraídos de: http://betina-edelberg.net/
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BUENOS AIRES 1980
Buenos Aires me canta y ríe
con su gran colmillo blanco
mientras camino por los hervideros de Corrientes
autos y autos
la calle es un movimiento de largo tren
y me deja en los andenes
y el que fuera monótono rebaño fantasmal
de gentes disecadas
y su niebla
humeante cara de invierno somnoliento
ha invadido con sus cuerpos
que fueran imaginarios y adormecidos
ha brotado como soleadas burbujas
con su violenta plenitud
con sus ropajes entreabiertos
con los colores encendidos hacia la cúpula de esta primavera
la poesía y su lava de presagio
me invaden esta mañana
porque imagino
y no miro el grito de los diarios
sueño
quiero estarme indolente
a la sombra de esta ciudad
que me he susurrado toda mi vida
como un interminable poema
como una ceremonia de repetidos gestos
y palabras de fuego
momentos de contemplar insaciable
que son arenas de resurrección
cruzarme como un grito de pasión a la otra vereda
y salir al esplendor de tanto regocijo
la gran mirada invencible de mi ciudad me desafía
devuelve el amor de años que le digo
un idioma necesario desde siempre
silencio o ruido que contempla mi embriaguez
y resbala por esta piel arrodillada
ventanas y cristales vuelan
flotan a mi alrededor
tañen y copian luces en mi homenaje
mientras contemplo impregnados escaparates
estoy entre gorriones
y lento vuelo de palomas
tengo ráfagas de tiempo generoso para dar
torrentes que regala este suelo del Nuevo Mundo
esos momentos que añoran los que se han ido
y caminan apurados
el paisaje aparece y se apoya en mi hombro
o me sostiene
y de pronto una palmera y su mansa araucaria
largo viaje de plátanos y de color jacarandá
se me instalan dulcemente
ninguna ceniza puede apagar esta hoguera inasible
este latido bienaventurado y minucioso
con secreto mensaje
todo esto ocurre
o es presagio casi tendido sueño o exorcismo
mientras desde el hambre de las palabras
estallo en plegarias
ante la abrasadora fuerza de vida
que me da esta ciudad que es mía
un aire antiguo me vuelve
asoma desde el color madera de mi río en la bajada
aquí están tus calles de antaño y de siempre y las otras
aquellas que has ido a encontrar a repasar
en medio de irresistibles mutaciones
oleaje de floristas y sus pequeños museos como ráfagas
centelleantes
es la estación del jazmín y su olor a fruta insolente
ya llegaron con su modesta brasa tus cautivas flores de campo
y su nostalgia de hierba
ningún lejano país
te puede dar esta juventud de todo por hacer
levadura que te nutre de tu suelo
sedienta mano abierta
en donde has puesto extrema vida
necesitaste las estrellas de tu cielo
volver a reconocerlas
una dádiva de familiaridad
barrio lenguaje noticias
necesitaste un lugar de cálidas personas sobrevivientes
atravesar la prueba de la mentira y de la traición
y de tanto sufrimiento
y locura de tinieblas
hoy quisiera entregar al mundo nuestra salvación
camino y camino
y transporto mi pesada garganta de gozo
voy por el viento norte
voy a encontrar el cariño entrelazado y protector
y sin desavenencias
de amigos
voy a encontrar compañía
aquí todavía tenemos tiempo
y oficio de alta amistad
estoy pensando a través del argumento incesante de los días
hablo una vez más a solas
con labios de encuentro y saludo
y mientras camino y camino
por esta ciudad tan mía
mientras camino y la miro
me digo
palabra a palabra
no he podido dibujar esta idolatría
el antiguo fervor
que me llega con sus licores de hechizo hasta los huesos
y con sus vínculos
y con el gran oleaje de sus milagros
que tantas veces vino a salvarme
de páginas y páginas malheridas
durante años
palabra a palabra he buscado un lenguaje
que cante la gloria de este lugar que es mi destino
y que me pertenece
de este Buenos Aires que nada reemplaza
de este Buenos Aires que permanece con su calma
inmortalidad
invulnerable a todo apocalipsis.
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CONVIVENCIA
Invoco los contornos de la soledad,
me vuelvo jarra o vaso o fruta,
límite de alguna mansa naturaleza muerta,
caigo como una antigua mirada
por la modestia de las cosas,
por lo que invoca las ausencias,
todo lo que me recuerda días
o convivencia con una silla o la mesa,
con las marcas de mi nostalgia,
caigo por todo lo que me precipita hacia mí,
por todo lo que me ha dejado ya sin miedo,
por los rápidos del silencio,
por todo lo que se vuelve contra mí,
se vuelve y me golpea
y me habita y deshabita
aquí,
tan lejos de la ansiedad que arrastra el día,
aquí,
de regreso,
muda, muda, enmudecida.
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EPOPEYA DE LA NEGACIÓN
No quiero murmurar nostalgia,
repetir desolación,
lamer el vano sortilegio de un lenguaje.
No quiero estos fastuosos resúmenes:
un vacío que llamamos vida
y que puede ser dificultad o cobardía
o vergüenza de ser nada,
la lenta profanación de ser solamente,
acumular minúsculas traiciones,
inútil movilidad.
Alguien canta falsos estíos
o un mundo sonriente que no existe,
porque hay que fingir un altísimo solo,
desconocer una triste marea y su naufragio.
Alguien cambia mentira por amor
y todo es la fábula de una puñalada
o desaparición total.
La realidad describe sonrientes fotografías:
un himno infatigable a los jefes de la destrucción.
No quiero murmurar hojas,
repetir antiguos paisajes o sentimientos perdidos,
no quiero aceptar vagas reverencias o sumisiones,
mezquinas ganancias,
un mundo aferrado a la vejez, al miedo, al trueque.
Elijo ser nadie,
ser pobremente yo,
disiparme en verdad,
aunque el precio sea volverme
y no contemplar un hervor que me mira y me conquista,
aunque el precio sea esta soledad,
esta soledad.
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