teodoro12345
Poeta recién llegado
cuando intentaba surcar un verso en la boca de una puta
que mi destino sería como el del maestro Panero
aunque de su influencia no diría en sí mismo sus poemas
sino su media demencia que respeto
como ejemplo diríase yo besando un murciélago
una noche negra en una cueva en Gualaquiza
o como cuando cogí mi carro y me largue borracho
por la autopista a ciento veinte
cuando me hice amigo de ese perro pitbull
sarnoso y callejero
inclusive le hice dormir en mi carro y dormí con él
los dos abrazados medio agonizados
el perro con sarna yo mugriento y meado encima
todos me buscaban como locos
pues estaba desaparecido más de tres días
hasta cuando me encontraron unos policías
en una comunidad indígena de Quero
durmiendo en el carro con el perro y un libro de Panero
-los poemas de Mondragón- recuerdo
mi taita mi máma y mi mujer me buscaban como locos
solo tenían un video registrándome
en un hotel de Ambato “El Versalles”
si me buscaron hasta por los burdeles de la patria
esos en donde las putas son cíclopes medusas
o cancerberos
pero no sabían no tenían idea de que yo
quería solo embrutecerme de más trago
y acabar besándole a una mula
o cualquier otro medio de transporte
que me aplastase como un piojo
bien me decían mis amigos cuando era más pendejo
¡todavía más pendejo!
-mi peor enemigo iba a ser yo mismo-
que acabaría volviéndome loco
rescatando perros o buscando putas
leyendo a Panero borracho en un burdel
imitando quizá a Baudelaire o a otro bohemio poeta
tratar de ser un moderno Bukowski
un interlocutor de la locura
pues me encerraron en el CRA
y al principio me dolían los ojos
y después me gustó el sosiego
ese letargo de las horas en la casa de maniáticos
maniáticos que sumaban y multiplicaban mejor que cualquier cuerdo
bien me decía que a las ratas les debo la cordura
que estoy en deuda con los insectos
con las almas de los insectos que maté
bien me decía que estoy en deuda con la tierra
por darme de comer el polvo de los muertos
mi destino sería entonces como el de Panero
que bello destino
no me quejo
¡qué bello!
que mi destino sería como el del maestro Panero
aunque de su influencia no diría en sí mismo sus poemas
sino su media demencia que respeto
como ejemplo diríase yo besando un murciélago
una noche negra en una cueva en Gualaquiza
o como cuando cogí mi carro y me largue borracho
por la autopista a ciento veinte
cuando me hice amigo de ese perro pitbull
sarnoso y callejero
inclusive le hice dormir en mi carro y dormí con él
los dos abrazados medio agonizados
el perro con sarna yo mugriento y meado encima
todos me buscaban como locos
pues estaba desaparecido más de tres días
hasta cuando me encontraron unos policías
en una comunidad indígena de Quero
durmiendo en el carro con el perro y un libro de Panero
-los poemas de Mondragón- recuerdo
mi taita mi máma y mi mujer me buscaban como locos
solo tenían un video registrándome
en un hotel de Ambato “El Versalles”
si me buscaron hasta por los burdeles de la patria
esos en donde las putas son cíclopes medusas
o cancerberos
pero no sabían no tenían idea de que yo
quería solo embrutecerme de más trago
y acabar besándole a una mula
o cualquier otro medio de transporte
que me aplastase como un piojo
bien me decían mis amigos cuando era más pendejo
¡todavía más pendejo!
-mi peor enemigo iba a ser yo mismo-
que acabaría volviéndome loco
rescatando perros o buscando putas
leyendo a Panero borracho en un burdel
imitando quizá a Baudelaire o a otro bohemio poeta
tratar de ser un moderno Bukowski
un interlocutor de la locura
pues me encerraron en el CRA
y al principio me dolían los ojos
y después me gustó el sosiego
ese letargo de las horas en la casa de maniáticos
maniáticos que sumaban y multiplicaban mejor que cualquier cuerdo
bien me decía que a las ratas les debo la cordura
que estoy en deuda con los insectos
con las almas de los insectos que maté
bien me decía que estoy en deuda con la tierra
por darme de comer el polvo de los muertos
mi destino sería entonces como el de Panero
que bello destino
no me quejo
¡qué bello!