Bienvenido al infierno. Mi muy caro y demacrado en faz harapienta cenobita arrepentido. Ahora, tu carne pecaminosa arde en llamas purificadoras. De lumbre eterna. A los ojos carboneos del muy mayestatico satanás. Bienvenido al infierno. Infeliz prostituta. Que vendiste el cuerpo. En el coito con el brujo blasfemo que robó tu alma desquiciada. Y la mortifico en la cruz invertida de San Andrés. Bienvenido al infierno. Emperatriz que blasfemaste contra Dios Omnipotente. Por haber saciado tu asquerosa libido de mujer lubrica. Al fornicar con el hijo de tu aguerrido maestro de ceremonias Belzebuh. Ya es tarde para todos vosotros. Abortos sinuosos. Que son descuartizados por el eterno cuchillo de la némesis del Altísimo.