Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi yo,
como bisagras de una puerta
abierta en ángulo
en el viaje del sol por el cielo,
no se olvida de los rezos
del ciprés en llamas,
de la semilla del arce
extendiendo los brazos,
del borrón de la hormiga
en el centro del punto,
de los hilos de algodón
de la diminuta luna
que crece
para recordar su olvido.
Mi yo,
siendo ambas caras
de la moneda,
cometa unida a la mano
por la cuerda,
extremos de la sonrisa
que gotean como una lágrima
las sombras, refugios del silencio,
lugares desde donde las palabras
saltan, en busca de flores
que las conviertan en fruto.
Mi yo
desdoblado en dos,
acariciado en dos,
amado doblemente por dos labios
que completan una boca;
unido en dos,
bisagras de la puerta
que se abre en dos
y entras
tú
en el viaje del sol
por nuestro único cielo.