Bitácora de la noche iridiscente de octubre.

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa
Bitácora de la noche iridiscente de octubre.

A Salvador Pliego, con cariños.




Dime, entonces, tú poeta
¿por qué brota cada gota de azufre de tus ojos?
¿Cuándo se tornan azules los bultos de tus labios?
¿Desde cuándo el desprecio te ahoga en cada resquicio de tu alma?
¿Cómo puede uno dejar de ser sí mismo?

Entonces tú poeta, dime
¿cómo cuajar la noche ambigua para que sea una?
Una larga noche donde el calor de la pasión
abrase los corazones hasta conjugarlos.
Excelso amor a raudales, chorreras,
caudales de ríos para apagar volcanes.

Tú, poeta, arquero de la palabra, entonces dime
¿cómo puedo yo espantar los augurios de polvos malgastados?
¿Podré satisfacer el ojo negro del destino,
el que nos mira desde el ángulo perverso,
posando su mirada como una lengua
empapada en llamas,
devorándote y corroyéndote el alma?

Dime tú, poeta del alba, entonces,
¿cómo pago yo el calor de esta niña,
aquí desparramada bajo el manto
de la noche iridiscente de octubre?




 
¿Lo sabrá el Poeta? ¿O tal vez, como vos, esté naufragando en los fuegos de una preciosa niña llamada Poesía?

No sé si lo sabrá. Sé que le fascinará esta dedicatoria que brilla como algunos enigmas sobre los cuales se erige el Deseo.



Estrellas curiosas y un abrazo de Octubre.
 
Wowwwwwwwwwwwwwww

Me dejaste estupefacto, atónito, maravillado, boquiabierto… ¿Qué te puedo decir? Deja agarro una cubeta para poner ahí la baba…

Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos...
 
Bitácora de la noche iridiscente de octubre.

A Salvador Pliego, con cariños.




Dime, entonces, tú poeta
¿por qué brota cada gota de azufre de tus ojos?
¿Cuándo se tornan azules los bultos de tus labios?
¿Desde cuándo el desprecio te ahoga en cada resquicio de tu alma?
¿Cómo puede uno dejar de ser sí mismo?

Entonces tú poeta, dime
¿cómo cuajar la noche ambigua para que sea una?
Una larga noche donde el calor de la pasión
abrase los corazones hasta conjugarlos.
Excelso amor a raudales, chorreras,
caudales de ríos para apagar volcanes.

Tú, poeta, arquero de la palabra, entonces dime
¿cómo puedo yo espantar los augurios de polvos malgastados?
¿Podré satisfacer el ojo negro del destino,
el que nos mira desde el ángulo perverso,
posando su mirada como una lengua
empapada en llamas,
devorándote y corroyéndote el alma?

Dime tú, poeta del alba, entonces,
¿cómo pago yo el calor de esta niña,
aquí desparramada bajo el manto
de la noche iridiscente de octubre?






Uff qué maravilla de versos. Un grande dirigiéndose a otro gran poeta... preciosos.
Besos, abrazos y toditas las estrellas del cielo,:::hug:::
 
¿Lo sabrá el Poeta? ¿O tal vez, como vos, esté naufragando en los fuegos de una preciosa niña llamada Poesía?

No sé si lo sabrá. Sé que le fascinará esta dedicatoria que brilla como algunos enigmas sobre los cuales se erige el Deseo.



Estrellas curiosas y un abrazo de Octubre.

Gracias por las curiosas estrellas y por todo lo demas... Besos y abrazos.
 
Preciosas preguntas al POETA... adornada por una dedicatoria merecida. Sin duda, se han juntado dos... qué mamita mía!!!!! No hay quién pueda con Salvador y Carlos...
Agradecida por esta lectura que asombra y llega al alma.
Un beso.

Gracias. Ya sabes lo que inspiro tu comentario. Como siempre, besos estelares para ti.
 
Bitácora de la noche iridiscente de octubre.

A Salvador Pliego, con cariños.




Dime, entonces, tú poeta
¿por qué brota cada gota de azufre de tus ojos?
¿Cuándo se tornan azules los bultos de tus labios?
¿Desde cuándo el desprecio te ahoga en cada resquicio de tu alma?
¿Cómo puede uno dejar de ser sí mismo?

Entonces tú poeta, dime
¿cómo cuajar la noche ambigua para que sea una?
Una larga noche donde el calor de la pasión
abrase los corazones hasta conjugarlos.
Excelso amor a raudales, chorreras,
caudales de ríos para apagar volcanes.

Tú, poeta, arquero de la palabra, entonces dime
¿cómo puedo yo espantar los augurios de polvos malgastados?
¿Podré satisfacer el ojo negro del destino,
el que nos mira desde el ángulo perverso,
posando su mirada como una lengua
empapada en llamas,
devorándote y corroyéndote el alma?

Dime tú, poeta del alba, entonces,
¿cómo pago yo el calor de esta niña,
aquí desparramada bajo el manto
de la noche iridiscente de octubre?






Excelente poema dedicado a Salvador.Fué un placer leerlo Carlos Aristy,un saludo cariñoso
Ana
 
Wowwwwwwwwwwwwwww

Me dejaste estupefacto, atónito, maravillado, boquiabierto… ¿Qué te puedo decir? Deja agarro una cubeta para poner ahí la baba…

Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos, aplausos...

Vamos, vamos es solo una muestra de carino. Un fuerte abrazo hermano.
 
Bitácora de la noche iridiscente de octubre.

A Salvador Pliego, con cariños.




Dime, entonces, tú poeta
¿por qué brota cada gota de azufre de tus ojos?
¿Cuándo se tornan azules los bultos de tus labios?
¿Desde cuándo el desprecio te ahoga en cada resquicio de tu alma?
¿Cómo puede uno dejar de ser sí mismo?

Entonces tú poeta, dime
¿cómo cuajar la noche ambigua para que sea una?
Una larga noche donde el calor de la pasión
abrase los corazones hasta conjugarlos.
Excelso amor a raudales, chorreras,
caudales de ríos para apagar volcanes.

Tú, poeta, arquero de la palabra, entonces dime
¿cómo puedo yo espantar los augurios de polvos malgastados?
¿Podré satisfacer el ojo negro del destino,
el que nos mira desde el ángulo perverso,
posando su mirada como una lengua
empapada en llamas,
devorándote y corroyéndote el alma?

Dime tú, poeta del alba, entonces,
¿cómo pago yo el calor de esta niña,
aquí desparramada bajo el manto
de la noche iridiscente de octubre?






Precioso, equisitamente elaborado en imágenes resplandescientes. Felicidades a ti y a nuestro querido Salavador Pliego.
 
Una bitácora para recrearse segundo a segundo...da gusto nadar en poesía bajo una noche de octubre (hoy me iré un rato a la terraza para observar el cielo y leer con una copa de vino y degustar sorbo a sorbo tus líneas de sublime belleza en mi propio silencio). ¡¡¡Genial!!!

Un fuerte abrazo y un cielo de estrellas para el talento del homenajeador y el homenajeado.
 
Una bitácora para recrearse segundo a segundo...da gusto nadar en poesía bajo una noche de octubre (hoy me iré un rato a la terraza para observar el cielo y leer con una copa de vino y degustar sorbo a sorbo tus líneas de sublime belleza en mi propio silencio). ¡¡¡Genial!!!

Un fuerte abrazo y un cielo de estrellas para el talento del homenajeador y el homenajeado.


Gracias Tuti, espero que hayas disfrutado de ese vino, me tomo una en tu nombre. Besos.
 

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