Tobare
Poeta recién llegado
Bitácora del vagabundo
Y abrí los inmensos portones
con un soplido de tristeza,
caminé a través de las rejas doradas
mientras la belleza se me cerraba afilada.
Corrían los minuteros silenciosos
lúgubres como pasillos de hospitales:
yo sentado en el rincón de los lamentos
con manos fantasmales en mis hombros.
Borré a la luz de mi vocabulario,
la palabra alegría... ¡fugada de los idiomas!
y las cáscaras de mi corazón
se entregan crujientes en el piso a mis pies.
Cae la lluvia desde las nubes dolorosas
a las sombras de mis edades pasadas,
el fuego devoró todos mis hogares
y la luna me hace una compañía indeseada
¡Indeseada! le grito con total respeto
que me das tu brillo solitario y lejano:
solitario como un árbol talado,
lejano como las sonrisas de los niños.
Y así se azotan mis labios contra el tallo de las rosas
mientras las espinas me brindan sus besos sangrantes:
me lastima y continuo actuando en las ciegas obras
mientras la realidad digiere al vagabundo errante.
5 de octubre del 2013, Santiago
Y abrí los inmensos portones
con un soplido de tristeza,
caminé a través de las rejas doradas
mientras la belleza se me cerraba afilada.
Corrían los minuteros silenciosos
lúgubres como pasillos de hospitales:
yo sentado en el rincón de los lamentos
con manos fantasmales en mis hombros.
Borré a la luz de mi vocabulario,
la palabra alegría... ¡fugada de los idiomas!
y las cáscaras de mi corazón
se entregan crujientes en el piso a mis pies.
Cae la lluvia desde las nubes dolorosas
a las sombras de mis edades pasadas,
el fuego devoró todos mis hogares
y la luna me hace una compañía indeseada
¡Indeseada! le grito con total respeto
que me das tu brillo solitario y lejano:
solitario como un árbol talado,
lejano como las sonrisas de los niños.
Y así se azotan mis labios contra el tallo de las rosas
mientras las espinas me brindan sus besos sangrantes:
me lastima y continuo actuando en las ciegas obras
mientras la realidad digiere al vagabundo errante.
5 de octubre del 2013, Santiago