Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Black Sunday
Como suenan las campanas en la torre más alta,
en la ciudad, la catedral de noche se adultera en lujos,
lujuriosa en sus entradas muestra sus extraños entes,
cierra sus ojos y deja que las aves devoren
cada una de sus intimidades,
cobran vida los santos y se despojan del hábito,
entre ellos devoran las pieles de las vírgenes,
follan la aureola y bajan a Cristo de las nubes, rompen su cuello,
y al Padre lo masturban con el dinero de las ofrendas;
Tabernáculos ofrecen el sufijo de sus nombres,
y pastores ricos seducen sus mejillas,
al sonrojarse con el tacto de las protuberancias,
sueltas y dispuestas a entrar en todo lo que el hambre las aprieta;
ojos que se cortan los parpados para ver la saeta sangrienta
atravesar senos y violar inocencia,
coronas españolas ricas en mentiras de pobreza
ruedan bajo las esquinas del burdel,
hasta las escaleras, donde coros se reúnen a cantar
la transfiguración del hombre, el mesías,
que metáfora más pervertida y morbosa,
para cubrir actos demoníacos de fantasmas hechos carne,
religiosos de corazones falsos,
profanan bondades, voluntades, antigüedades y santidades,
sedientos de monedas con abrigos de política y jerarquía,
luchando por obtener lo que el pueblo nunca abriga: Mundo.
Como suenan las campanas en la torre más alta,
en la ciudad, la catedral de noche se adultera en lujos,
lujuriosa en sus entradas muestra sus extraños entes,
cierra sus ojos y deja que las aves devoren
cada una de sus intimidades,
cobran vida los santos y se despojan del hábito,
entre ellos devoran las pieles de las vírgenes,
follan la aureola y bajan a Cristo de las nubes, rompen su cuello,
y al Padre lo masturban con el dinero de las ofrendas;
Tabernáculos ofrecen el sufijo de sus nombres,
y pastores ricos seducen sus mejillas,
al sonrojarse con el tacto de las protuberancias,
sueltas y dispuestas a entrar en todo lo que el hambre las aprieta;
ojos que se cortan los parpados para ver la saeta sangrienta
atravesar senos y violar inocencia,
coronas españolas ricas en mentiras de pobreza
ruedan bajo las esquinas del burdel,
hasta las escaleras, donde coros se reúnen a cantar
la transfiguración del hombre, el mesías,
que metáfora más pervertida y morbosa,
para cubrir actos demoníacos de fantasmas hechos carne,
religiosos de corazones falsos,
profanan bondades, voluntades, antigüedades y santidades,
sedientos de monedas con abrigos de política y jerarquía,
luchando por obtener lo que el pueblo nunca abriga: Mundo.
Vlad Kanon