jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
estaba sola, sentada casi al fondo
de aquel apestoso antro de mierda
flaca, veintitantos, morena a medias
pelo teñido de rubio ceniza
ni siquiera era guapa, tampoco
especialmente simpática o vivaz o
una de esas mujeres envueltas
en un halo de misterio y sombra
fumaba un cigarrillo, vestía falda corta
de mezclilla, blusa de tirantes
cola de caballo, sin maquillaje
me acerqué y le dije qué hay, mija
¿te traigo una cerveza, un bacardí?
su cuerpo despedía un intenso olor
a barra de jabón para lavar la ropa
-el mejor perfume que mi olfato percibiera alguna vez-
me cobró 50 pesos por echar un palo
en uno de los cuartitos cruzando el patio
de su boca fue que escuché
por primera vez la palabra "congal"
-directamente importada desde sinaloa-
¿cuándo vuelves a venir al congal, pendejo?
¿algún día vas a tener los huevos, baboso
para sacarme del puto congal?
bueno, mi vida fue un congal
y hace 40 años o algo así
en él estuvo blanca
ahora tendrá 65, puede que 80 tacos
cáncer de pulmón y se habrá vuelto
un esperpento de ciento y la madre
o estará muerta y será polvo
unos pocos huesos debajo de una piedra
y los átomos en mi cabeza donde aún revolotea
aquella desencantada sonrisa que se dibujaba
en su cara cuando me veía cruzar
el portón del maracaibo los jueves de cerveza 2 x 1
la sonrisa agridulce derivada de la comprensión
de lo bajo que debía haber caído para que
incluso hasta un mugroso perro del averno como yo
pudiera cogérsela y aun así le sobrara dinero
para un par de cervezas y el pasaje
de regreso a casa
.
de aquel apestoso antro de mierda
flaca, veintitantos, morena a medias
pelo teñido de rubio ceniza
ni siquiera era guapa, tampoco
especialmente simpática o vivaz o
una de esas mujeres envueltas
en un halo de misterio y sombra
fumaba un cigarrillo, vestía falda corta
de mezclilla, blusa de tirantes
cola de caballo, sin maquillaje
me acerqué y le dije qué hay, mija
¿te traigo una cerveza, un bacardí?
su cuerpo despedía un intenso olor
a barra de jabón para lavar la ropa
-el mejor perfume que mi olfato percibiera alguna vez-
me cobró 50 pesos por echar un palo
en uno de los cuartitos cruzando el patio
de su boca fue que escuché
por primera vez la palabra "congal"
-directamente importada desde sinaloa-
¿cuándo vuelves a venir al congal, pendejo?
¿algún día vas a tener los huevos, baboso
para sacarme del puto congal?
bueno, mi vida fue un congal
y hace 40 años o algo así
en él estuvo blanca
ahora tendrá 65, puede que 80 tacos
cáncer de pulmón y se habrá vuelto
un esperpento de ciento y la madre
o estará muerta y será polvo
unos pocos huesos debajo de una piedra
y los átomos en mi cabeza donde aún revolotea
aquella desencantada sonrisa que se dibujaba
en su cara cuando me veía cruzar
el portón del maracaibo los jueves de cerveza 2 x 1
la sonrisa agridulce derivada de la comprensión
de lo bajo que debía haber caído para que
incluso hasta un mugroso perro del averno como yo
pudiera cogérsela y aun así le sobrara dinero
para un par de cervezas y el pasaje
de regreso a casa
.