Raquel Garita
Poeta recién llegado
Quiero repartir mil rosas al viento.
Escuchar el susurro de tu voz en el silencio.
Mirar el incierto resplandecer en tu alma y
amar el estruendo que se refleja en tus ojos.
Añoro ese reino de aguas cristalinas
Ese lugar, donde llueven primaveras y florecen esperanzas.
Ese lugar, donde estrellas cubren la oscuridad
Donde no limito a mi alma a soñar.
Estragos constantes rodean mi ser.
Siglos después desperté de mi ensueño.
Y me hallo aquí, como la Blancanieves que se quedó esperando a su príncipe.
Como la niña que espera su beso pero despertó con la realidad.
Amor fugaz que cubrió con cenizas el fuego enardecido.
Prohibí a mi corazón salir de su castillo.
Entre el invierno las hojas me abrigaban.
Un frio que congela mi sangre y no mi corazón
Escuchar el susurro de tu voz en el silencio.
Mirar el incierto resplandecer en tu alma y
amar el estruendo que se refleja en tus ojos.
Añoro ese reino de aguas cristalinas
Ese lugar, donde llueven primaveras y florecen esperanzas.
Ese lugar, donde estrellas cubren la oscuridad
Donde no limito a mi alma a soñar.
Estragos constantes rodean mi ser.
Siglos después desperté de mi ensueño.
Y me hallo aquí, como la Blancanieves que se quedó esperando a su príncipe.
Como la niña que espera su beso pero despertó con la realidad.
Amor fugaz que cubrió con cenizas el fuego enardecido.
Prohibí a mi corazón salir de su castillo.
Entre el invierno las hojas me abrigaban.
Un frio que congela mi sangre y no mi corazón