El Soñador Despierto
Poeta recién llegado
Boca llena de ti
por Ramon Carela
Del despliegue fugaz
de un breve corpiño
brotan bellos claveles
vibrantes y nerviosos,
arrojando la luna
en plena redondez,
recubriendo mis ojos
de locura y pasión.
Aparecen dos manos,
que son las mismas mías,
y una boca sedienta
de luna cuerpo y llama,
que también es la mía,
queriendo hacer ropajes
a los sublimes frutos
de un jardin en pudor.
Un quejido cansado
en medio del silencio
se oye con suavidad,
después otros y otros…,
hasta que las cadenas
rompen sus eslabones
y aquellos dos luceros
cierran firme sus párpados,
quedando moribundo
el causante de todo,
el cual creo era yo.
El reloj en la pared
ha caminado el tiempo
con sus ojos vendados.
Una ave en la ventana
se regoza de en canto
por el aire impregnado
de aroma de pasion.
Los sentidos y pulsos
parecer se normales,
pero aun en la noche
el aire frota fresco
con olor a jazmín,
y de un sabor a miel.
Los luceros y estrellas
y los mismos claveles
arrojan maravillas,
tentación y fulgor,
pero el reloj vendado
continua su ambición
de acaparar el tiempo
sin piedad ni tormentos.
A lo lejos ya el sol
se divisa atenuado
trayendo el día en galope
y sin ser invitado.
y ojos acastañados,
tal cual los mismos míos,
muy tristes han quedado
al ver que apresudados,
aquel carpiño breve
toda su sutileza
de repente ha enclaustrado.
por Ramon Carela
Del despliegue fugaz
de un breve corpiño
brotan bellos claveles
vibrantes y nerviosos,
arrojando la luna
en plena redondez,
recubriendo mis ojos
de locura y pasión.
Aparecen dos manos,
que son las mismas mías,
y una boca sedienta
de luna cuerpo y llama,
que también es la mía,
queriendo hacer ropajes
a los sublimes frutos
de un jardin en pudor.
Un quejido cansado
en medio del silencio
se oye con suavidad,
después otros y otros…,
hasta que las cadenas
rompen sus eslabones
y aquellos dos luceros
cierran firme sus párpados,
quedando moribundo
el causante de todo,
el cual creo era yo.
El reloj en la pared
ha caminado el tiempo
con sus ojos vendados.
Una ave en la ventana
se regoza de en canto
por el aire impregnado
de aroma de pasion.
Los sentidos y pulsos
parecer se normales,
pero aun en la noche
el aire frota fresco
con olor a jazmín,
y de un sabor a miel.
Los luceros y estrellas
y los mismos claveles
arrojan maravillas,
tentación y fulgor,
pero el reloj vendado
continua su ambición
de acaparar el tiempo
sin piedad ni tormentos.
A lo lejos ya el sol
se divisa atenuado
trayendo el día en galope
y sin ser invitado.
y ojos acastañados,
tal cual los mismos míos,
muy tristes han quedado
al ver que apresudados,
aquel carpiño breve
toda su sutileza
de repente ha enclaustrado.
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