Rafaeldelaguetto
Poeta recién llegado
Me gustan los bodegones que se pintan en algunos desayunos.
Cuando el mar se viste de sol y se apoya en mi baranda.
Y cuando silba ese loro, que bueno.
Al principio miraba por todos lados para ver a la dueña del piropo.
También cuando me guiña el verde y la torre, y nos sentamos a la mesa.
Y sacamos las promesas, los bostezos, la pausa
Y pan, mucho pan .
Cuando ya están pintados, los voy dejando por todo el comedor.
Antes, cuando la ciénaga regalaba cofres de mediodía, yo, claro, cuando los miraba, se giraban.
Si conseguía sorprender a alguno de frente, me mentía, o me escupía, o se borraba sin más.
Ahora que ya lo sé, me miran. Se están quietos. Incluso a veces me sonríen.
Ahora sí que lo sé.
Me gustan.
Cuando el mar se viste de sol y se apoya en mi baranda.
Y cuando silba ese loro, que bueno.
Al principio miraba por todos lados para ver a la dueña del piropo.
También cuando me guiña el verde y la torre, y nos sentamos a la mesa.
Y sacamos las promesas, los bostezos, la pausa
Y pan, mucho pan .
Cuando ya están pintados, los voy dejando por todo el comedor.
Antes, cuando la ciénaga regalaba cofres de mediodía, yo, claro, cuando los miraba, se giraban.
Si conseguía sorprender a alguno de frente, me mentía, o me escupía, o se borraba sin más.
Ahora que ya lo sé, me miran. Se están quietos. Incluso a veces me sonríen.
Ahora sí que lo sé.
Me gustan.