Bohemia de dos

marquelo

Negrito villero
Ahora dejé a dos amantes
colgándose en la noche,
una sombra de árbol jalaba
de su equlibrio aún iluminados
por la luna;
Sus torsos eran dos lomos
de ternura,
donde aullaban los besos
cada vez que las puertas gritaban su patida.


Yo siempre los dejo limpios con los ojos
una suerte de barca es mi respiración
cada vez que los veo abrazados
como una roca que suda sal
en las lejanías marineras.

Se oyen sus voces
cuando sus nombres se hacen nido

luego un silencio de selva acecha.



 

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