elyon
Poeta recién llegado
-¿Quién podría desear en el laberinto? Ahora ya no existe nada, nada en absoluto, tú lo sabes, dímelo, repite después de mí… acaso, tú lo sabes, ¿conoces este pequeño pasadizo?
-Ella se miraba en la diminuta fuente que yacía escondida a mitad de la caverna, el sonido del agua hacia palpitar su corazón, y al mirarse, se preguntaba una y otra vez, ¿me conoces? Como si el reflejo en el lago pudiera algún día responder sus inquietudes.
Yo me digo a mi mismo, en esta vida, y quizás en la otra lo hice alguna vez, ¿Por qué? Si el sonido de su voz, viaja por la corriente, ya debería haber llegado hasta su destino, o pudiera ser… no, somos tan fatalistas en este instante. Una brillante lágrima desciende por su cuerpo, ella también lo sabe, el último fin de sus palabras ha sido la muerte, la perdición y el olvido… porque sus palabras no viajan en la corriente, sus palabras al igual que su rostro se reflejan en el lago de la caverna, y ahora yo, ahora yo no puedo responder a tu petición.
Por favor desángrate, y deja un poco de tus lágrimas sobre mis diminutas olas bohemias, si aún queda algo de humanidad en ti.
-ya no debería buscar las respuestas en un espejo –ahora lo entiendes, este es el deseo del laberinto y la caverna.
-Ella se miraba en la diminuta fuente que yacía escondida a mitad de la caverna, el sonido del agua hacia palpitar su corazón, y al mirarse, se preguntaba una y otra vez, ¿me conoces? Como si el reflejo en el lago pudiera algún día responder sus inquietudes.
Yo me digo a mi mismo, en esta vida, y quizás en la otra lo hice alguna vez, ¿Por qué? Si el sonido de su voz, viaja por la corriente, ya debería haber llegado hasta su destino, o pudiera ser… no, somos tan fatalistas en este instante. Una brillante lágrima desciende por su cuerpo, ella también lo sabe, el último fin de sus palabras ha sido la muerte, la perdición y el olvido… porque sus palabras no viajan en la corriente, sus palabras al igual que su rostro se reflejan en el lago de la caverna, y ahora yo, ahora yo no puedo responder a tu petición.
Por favor desángrate, y deja un poco de tus lágrimas sobre mis diminutas olas bohemias, si aún queda algo de humanidad en ti.
-ya no debería buscar las respuestas en un espejo –ahora lo entiendes, este es el deseo del laberinto y la caverna.
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