K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Si he de ser la sufragante duda
que nada entre
tus sabanas trismegistas;
¡no me importa!
No importa nada cuando
me sobran tus ayeres.
Pálidas las espigas
que nadan frente a mí.
¿Y finges no ser nada?
¡No.!
Has resucitado
en mis presentes.
¡Ay de aquella célula innombrable!
¡Ay de aquel ovario hambriento!.
He ser el polvo que fecundas,
entre vientres triturados
y estériles por este llanto mío.
¿Y dices que te odio?
¡No. !
El odio se quedó
varado entre la cuenca
de espasmos adormecidos.
Y trato no ser nada
¿nada yo?
Si estaba muerta
en la periferia
de tus líneas puntiagudas.
Afiladas hoy son las uñas
que se cortan de mis diamantes.
¿Es la amnesia un grito mudo?
¡No!.
Es la angustia
que se coagula entre mis ganas.
¿Sigues allí?
Ven, entonces a aplacar las llamas.
Debe ser crisolado el amor
entre amarras de piel y luna
se ha de fundir el dolor
que esta cicatriz ayuna.
Ansias de amor tengo,
de esas desmedidas insobornables,
que solo le saben plagiar al llanto
dos puñales entre mil ciudades.
Ungiéndose de frío esta
esta alma que amaste
entre tus matorrales.
Fiera sola que a Dios le clama
le limites de tus puñales.
Ha de estar pariendo la noche
Duendes tristes
entre los soleados grises
de llantos septentrionales.
Debo ser,
un pájaro sin alas
una canción deshabitada
el dolor llorando sangre.
Hoy te veo amor,
andado entre tibias letras
subiendo presuroso
hasta mis cuestas.
¿Tanto así es que ansío?
Mis venas cercenadas
te cuelgan entre escombros,
de sonrisas, suaves, mías
y bien negras
Ven conmigo
Que hoy,
simplemente quise
al cerrar mis ojos
juntar las almas
sin rozar nuestros cuerpos
.
Ven conmigo que bien sé, tú, y solo tú tienes la estatura de mi alma.
que nada entre
tus sabanas trismegistas;
¡no me importa!
No importa nada cuando
me sobran tus ayeres.
Pálidas las espigas
que nadan frente a mí.
¿Y finges no ser nada?
¡No.!
Has resucitado
en mis presentes.
¡Ay de aquella célula innombrable!
¡Ay de aquel ovario hambriento!.
He ser el polvo que fecundas,
entre vientres triturados
y estériles por este llanto mío.
¿Y dices que te odio?
¡No. !
El odio se quedó
varado entre la cuenca
de espasmos adormecidos.
Y trato no ser nada
¿nada yo?
Si estaba muerta
en la periferia
de tus líneas puntiagudas.
Afiladas hoy son las uñas
que se cortan de mis diamantes.
¿Es la amnesia un grito mudo?
¡No!.
Es la angustia
que se coagula entre mis ganas.
¿Sigues allí?
Ven, entonces a aplacar las llamas.
Debe ser crisolado el amor
entre amarras de piel y luna
se ha de fundir el dolor
que esta cicatriz ayuna.
Ansias de amor tengo,
de esas desmedidas insobornables,
que solo le saben plagiar al llanto
dos puñales entre mil ciudades.
Ungiéndose de frío esta
esta alma que amaste
entre tus matorrales.
Fiera sola que a Dios le clama
le limites de tus puñales.
Ha de estar pariendo la noche
Duendes tristes
entre los soleados grises
de llantos septentrionales.
Debo ser,
un pájaro sin alas
una canción deshabitada
el dolor llorando sangre.
Hoy te veo amor,
andado entre tibias letras
subiendo presuroso
hasta mis cuestas.
¿Tanto así es que ansío?
Mis venas cercenadas
te cuelgan entre escombros,
de sonrisas, suaves, mías
y bien negras
Ven conmigo
Que hoy,
simplemente quise
al cerrar mis ojos
juntar las almas
sin rozar nuestros cuerpos
.
Ven conmigo que bien sé, tú, y solo tú tienes la estatura de mi alma.
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