isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las primeras capas ascienden a un centimetro de mi pecho como sales y recorren el templo de un acorazado que ahora explica su venganza.
El cielo nocturno pasa de ser hora exacta a las horas de la noche, me place ver el fuego en cada cuerpo de su tumba, voy sangoloteando la mimesis miedosa en cada uno como rotulas en el mar de cada uno de estos. Ahora voy por debajo, la noche excenta las virtudes me llevo el corazon de mis discipulos atenuando el extasis de las almas incompletas; como si robara un tallo tras otro... dos cuerpos que son míos.
El cielo nocturno pasa de ser hora exacta a las horas de la noche, me place ver el fuego en cada cuerpo de su tumba, voy sangoloteando la mimesis miedosa en cada uno como rotulas en el mar de cada uno de estos. Ahora voy por debajo, la noche excenta las virtudes me llevo el corazon de mis discipulos atenuando el extasis de las almas incompletas; como si robara un tallo tras otro... dos cuerpos que son míos.