musador
esperando...
Entre tanta nube triste
que con su lluvia derrama
sobre el mundo plomo y llama,
hoy día nos sorprendemos
por sucesos muy extremos
que nos sacuden la cama.
Desvelado, por lo tanto,
y con mate bien amargo,
trataré de hacerme cargo
de la pesada faena
de buscar entre la arena
los oros de mi letargo.
Cuando votan los millones
de personas de un país
solo con buena nariz
se entenderá el resultado:
si miramos sin cuidado
todo nos parece gris.
Es el odio muy fructífero
en la cosecha de votos...:
parece que maremotos
suceden a los escándalos
y ya se llevan los vándalos
a casita los porotos...
Trabajados argumentos
en un tris se desmoronan
ante gritos que razonan
de manera elemental:
los portavoces del mal
con su mierda todo enconan.
Triste papel de los jueces
que hacen pruebas de rumores
para ser ejecutores
del mandato de los medios:
¡incesantes los asedios
al pregonero de flores!
Y entre tanta porquería
no faltan los maquiavélicos
pastorcitos evangélicos
que con aroma de incienso
por combatir el disenso
promueven recursos bélicos.
Y en medio de todo esto
no olvidemos al payaso
siniestro marcando el paso
con botas de capitán:
¿a eso sus votos dan,
personeros del atraso?
que con su lluvia derrama
sobre el mundo plomo y llama,
hoy día nos sorprendemos
por sucesos muy extremos
que nos sacuden la cama.
Desvelado, por lo tanto,
y con mate bien amargo,
trataré de hacerme cargo
de la pesada faena
de buscar entre la arena
los oros de mi letargo.
Cuando votan los millones
de personas de un país
solo con buena nariz
se entenderá el resultado:
si miramos sin cuidado
todo nos parece gris.
Es el odio muy fructífero
en la cosecha de votos...:
parece que maremotos
suceden a los escándalos
y ya se llevan los vándalos
a casita los porotos...
Trabajados argumentos
en un tris se desmoronan
ante gritos que razonan
de manera elemental:
los portavoces del mal
con su mierda todo enconan.
Triste papel de los jueces
que hacen pruebas de rumores
para ser ejecutores
del mandato de los medios:
¡incesantes los asedios
al pregonero de flores!
Y entre tanta porquería
no faltan los maquiavélicos
pastorcitos evangélicos
que con aroma de incienso
por combatir el disenso
promueven recursos bélicos.
Y en medio de todo esto
no olvidemos al payaso
siniestro marcando el paso
con botas de capitán:
¿a eso sus votos dan,
personeros del atraso?
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