José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Repitan, una y otra vez
que están vivos.
Respiren hondo el halo de oxígeno fraccionado
y pasen por la puerta que encontrarán abierta.
La puerta de tu casa.
La lápida que te marcará la vida.
Cópulas.
Comidas.
Semen en los labios.
Lenguas viscosas.
Y entre tus gritos de cólera
nadie te dará más oxígeno
que la fracción que en esta vida te han asignado.
Eso sí, vivirás ahogándote
rodeado de bombonas de oxígeno inalcanzables.
Y te dirán:
No grites más,
vas a gastar con tus gritos tu oxígeno asignado.
que están vivos.
Respiren hondo el halo de oxígeno fraccionado
y pasen por la puerta que encontrarán abierta.
La puerta de tu casa.
La lápida que te marcará la vida.
Cópulas.
Comidas.
Semen en los labios.
Lenguas viscosas.
Y entre tus gritos de cólera
nadie te dará más oxígeno
que la fracción que en esta vida te han asignado.
Eso sí, vivirás ahogándote
rodeado de bombonas de oxígeno inalcanzables.
Y te dirán:
No grites más,
vas a gastar con tus gritos tu oxígeno asignado.
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