Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
La bondad indiferente
no es más que cobardía
disfrazada de santidad.
La maldad gana terreno
cada vez que la bondad
da la espalda a los sucesos;
porque no nos concierne,
porque no es asunto nuestro...
Pero la realidad
suele estallarnos en la cara,
bajo nuestras propias narices
cuando menos lo esperamos...
¡Y todavía nos quejamos!
La maldad tan sólo avanza
cuando la bondad
se torna indiferente...
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no es más que cobardía
disfrazada de santidad.
La maldad gana terreno
cada vez que la bondad
da la espalda a los sucesos;
porque no nos concierne,
porque no es asunto nuestro...
Pero la realidad
suele estallarnos en la cara,
bajo nuestras propias narices
cuando menos lo esperamos...
¡Y todavía nos quejamos!
La maldad tan sólo avanza
cuando la bondad
se torna indiferente...
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