Bondad

Octaviano Mundo

Poeta recién llegado
Te conocí; vi un hermoso
hueco en mi alma, en que alojarte.

Te anhelé; y ante lo mísero
y cruel, hube de aguardarte.

Te esperé; pero me harté
de ver al afligido esperarte.


Me alejé; para distante
de tí, poder así olvidarte.

Y renegé de tu promesa...
El mundo, no podía aceptarte.

Te odié. Y la penumbra apagó
la tímida luz, con que encontrarte.

Me hundí; me ahogé en el incendio,
que la tiniebla hizo al tragarte.


Te perdí. De la ceniza,
no hubo un ángel; ni voz para rogarte.


Vagué. La calle solitaria.
Doblé cada esquina, sin hallarte.


Y el corazón de las gentes.
Y las lágrimas tristes, e insondables.


Y apareciste, de repente;
sin proclamar tu llegada.


Eras el mar.
Y la marea, que arribó calmada.


Siempre estuviste ahí.
En cada córnea apenada.


En cada acto entre la sombras

de una voz marginada.


Y tú, eras aquello,
que permanece roto, en el frío mundo.


Una piel sin amor.
Con sed de amar. Sin fijo rumbo.


 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba