¿Agüera etérea que aúllas?,
fuego de tus manos que viven en ti,
pero tanta tristeza en estos brazos que se incorporan,
¿qué mirada nos quieres dejar
aplastando nuestros pequeños racimos de complacencias?
Deja que tallemos la figura de plomo
en los árboles caídos de tu bosque,
déjanos vivir o que la muerte siembre
nuestros cadáveres como rostros sin nadie.
En la crónica amarilla de perros de tus noches
ya no queda mas tristeza,
tu viento ha ganado el duelo de secretos insondables
y la luna ajena devora este huerto de vivencia.
En lo nocturno tus flores de asfixia tiritan
y ni siquiera puedo tocar tus pétalos tristes.
Tu helado sufrimiento deja a los hombres a oscuras,
¿nos has dejado la noche inaplacable
que parece que todo lo pregunta?,
que parece que todo lo pregunta?,
¿nos has dejado el vacío de la estrella
o la vida entre toda esta muerte nuestra?
...
o la vida entre toda esta muerte nuestra?
...
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