Paulo Meyer
Poeta recién llegado
Te percibes mortal,
influenciable por actos superfluos,
poco defendido ante los golpes de la fuerza muda,
vulnerable.
Antes de saber esto .
¿qué destruiste?,
¿a quién amabas?.
Parado en el umbral de la puerta,
repasando lecturas desesperadas en busca del origen,
con la apatía rencorosa
el desdén cosechado.
Y el dolor en el pecho que te purifica de obsesiones
la vigilia quemando,
y la fuerza muda que te acaricia la mente torcida,
¡Brillante y absoluta soledad!.
Todo parcial,
solo figuras de ecos remotos,
siempre en el umbral de la pieza,
en un claro obscuro meticulosamente construido
año tras año.
Ya no puedo recordar donde relució la verdad.
influenciable por actos superfluos,
poco defendido ante los golpes de la fuerza muda,
vulnerable.
Antes de saber esto .
¿qué destruiste?,
¿a quién amabas?.
Parado en el umbral de la puerta,
repasando lecturas desesperadas en busca del origen,
con la apatía rencorosa
el desdén cosechado.
Y el dolor en el pecho que te purifica de obsesiones
la vigilia quemando,
y la fuerza muda que te acaricia la mente torcida,
¡Brillante y absoluta soledad!.
Todo parcial,
solo figuras de ecos remotos,
siempre en el umbral de la pieza,
en un claro obscuro meticulosamente construido
año tras año.
Ya no puedo recordar donde relució la verdad.