Ojos de salitre
Poeta recién llegado
Llega la sed al nacer el alba.
Mis ojos de búho otean
los resquicios de noche por el jardín.
Amanecen silenciosas mis arenas movedizas
y
me
hundo
lento.
El caballete que sostiene el lienzo de mi voluntad
está quebrado y soy pintura aguada.
No puedo arder en soledad,
solo soy sombra desnuda
que vaga a través del misterio de este alma
que sangra deseos,
que sueña noche tras noche;
que huye de imágenes imposibles
y se sorprende
inmortalizando tus gestos en las retinas.
Solo soy la sombra que yace tras la herida,
la pluma negra que cae del árbol que da sombra
a mi cueva y es recogida por tu mirada compasiva.
Sombra de la sombra de un cuento
que escribo cada noche y borro
con el primer sorbo de café.
Café con borrador de versos,
versos con amargor de sueños.
Mis ojos de búho otean
los resquicios de noche por el jardín.
Amanecen silenciosas mis arenas movedizas
y
me
hundo
lento.
El caballete que sostiene el lienzo de mi voluntad
está quebrado y soy pintura aguada.
No puedo arder en soledad,
solo soy sombra desnuda
que vaga a través del misterio de este alma
que sangra deseos,
que sueña noche tras noche;
que huye de imágenes imposibles
y se sorprende
inmortalizando tus gestos en las retinas.
Solo soy la sombra que yace tras la herida,
la pluma negra que cae del árbol que da sombra
a mi cueva y es recogida por tu mirada compasiva.
Sombra de la sombra de un cuento
que escribo cada noche y borro
con el primer sorbo de café.
Café con borrador de versos,
versos con amargor de sueños.