miguel sponza rafael
Poeta fiel al portal
Desde el pacífico espejo, a la atlantica avasallante marejada
a veces le coronas de espumas, cuando estalla en la peña
o en su vasta inmensidad, se reflejan tu sonrisa y tu mirada
por que tu bien lo sabes, que del ánimo del mar eres la dueña.
Abro al cielo con luz, entre praderas, montañas y punas
algodones del río y del mar, siembro en la bòveda celeste
que se cosecha en la garúa, con tus rosas y sus cunas
y entibio su bañera en mi ocaso, para su baño con deleite.
Sol y luna, que en los dias y en las noches son la antesala
que juntos tiñen el cielo, celeste amarillo dorado escarlata
y que hasta el mar, se conjuga a vestir a la luna con decoro.
Ahora son los mares, los que te regalan tu vestido de gala
de noche le tejen, con estelas de estrellas fugaces de plata
y de dia le bordan y encajan, con finos hilos de rayos de oro.
a veces le coronas de espumas, cuando estalla en la peña
o en su vasta inmensidad, se reflejan tu sonrisa y tu mirada
por que tu bien lo sabes, que del ánimo del mar eres la dueña.
Abro al cielo con luz, entre praderas, montañas y punas
algodones del río y del mar, siembro en la bòveda celeste
que se cosecha en la garúa, con tus rosas y sus cunas
y entibio su bañera en mi ocaso, para su baño con deleite.
Sol y luna, que en los dias y en las noches son la antesala
que juntos tiñen el cielo, celeste amarillo dorado escarlata
y que hasta el mar, se conjuga a vestir a la luna con decoro.
Ahora son los mares, los que te regalan tu vestido de gala
de noche le tejen, con estelas de estrellas fugaces de plata
y de dia le bordan y encajan, con finos hilos de rayos de oro.