KOVAC
Poeta recién llegado
No se puede hablar del amor
sin haberlo sufrido antes,
sin saber que no es metafórico
eso de que el corazón te duele.
Porque se conoce por defecto,
por carencia, por necesidad
y sólo sabe de todo eso
quien conoce en persona propia
y sufrió en sus propias carnes
los detalles de las urgencias,
los extravíos y la ausencia.
Por eso, no merece ser escuchado
quien habla del amor en términos perfeccionistas:
para siempre, infinito, nunca, todo, mi vida
Miente y es demagogo
quien lo cuenta de esta forma
o vivió poco o prefirió cerrar los ojos
para no ver o no creerse, no sé-
que la realidad, tan llena de palabras,
no se puede deletrear con exactitud.
Porque si te quedas a escucharlo
-después de todo, ya avisado-
te está engañando como a un bobo.
Ni las sonrisas derriten, ni se sabe todavía
que exista sala de espera en el otro mundo
-si es que hay otro mundo- para esperar
a los que van llegando. Porque no mata el amor
mientras un corazón siga bombeando tu sangre.
De todo ello puedo dar fe.
Que no te engañe quien con todo esto
reduce al enamorado a un complejo
de abandono total de su identidad.
No olviden la lección,
es más poeta y se le nota en los ojos
el que conoce la inversa, el exilio de alma,
el derrotado, el que recuerda
en términos de nostalgia,
el que escribe para quitarse el dolor
(que no es metafórico, el que lo probó lo sabe),
el que sólo lee ya cartas llenas de polvo y humedad,
el que reposa su cabeza en la almohada
para llegar a un mundo que no huela tanto
a destierro y llantos de adultos.
sin haberlo sufrido antes,
sin saber que no es metafórico
eso de que el corazón te duele.
Porque se conoce por defecto,
por carencia, por necesidad
y sólo sabe de todo eso
quien conoce en persona propia
y sufrió en sus propias carnes
los detalles de las urgencias,
los extravíos y la ausencia.
Por eso, no merece ser escuchado
quien habla del amor en términos perfeccionistas:
para siempre, infinito, nunca, todo, mi vida
Miente y es demagogo
quien lo cuenta de esta forma
o vivió poco o prefirió cerrar los ojos
para no ver o no creerse, no sé-
que la realidad, tan llena de palabras,
no se puede deletrear con exactitud.
Porque si te quedas a escucharlo
-después de todo, ya avisado-
te está engañando como a un bobo.
Ni las sonrisas derriten, ni se sabe todavía
que exista sala de espera en el otro mundo
-si es que hay otro mundo- para esperar
a los que van llegando. Porque no mata el amor
mientras un corazón siga bombeando tu sangre.
De todo ello puedo dar fe.
Que no te engañe quien con todo esto
reduce al enamorado a un complejo
de abandono total de su identidad.
No olviden la lección,
es más poeta y se le nota en los ojos
el que conoce la inversa, el exilio de alma,
el derrotado, el que recuerda
en términos de nostalgia,
el que escribe para quitarse el dolor
(que no es metafórico, el que lo probó lo sabe),
el que sólo lee ya cartas llenas de polvo y humedad,
el que reposa su cabeza en la almohada
para llegar a un mundo que no huela tanto
a destierro y llantos de adultos.
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