cuartel_moncada
Poeta recién llegado
[I]En aquel solitario espacio de mi cama
nebuloso, misterioso, húmedo.
En aquel rincón de colores grises,
que conserva tibio cada pliegue de tu cuerpo.
En aquellas sábanas que atraparon
las sombras de tu figura
sobre el reflejo de una luna,
vigilante ante los gemidos de un amor.
Allí, precisamente, donde nos amamos,
transformando en eternos cada segundo,
en placer cada roce y movimiento;
compartiendo los sabores de la piel.
En aquel espacio solitario de mi cama,
romántico, melancólico, ilusionado.
En aque rincón que cobijó tu sueño,
albergando el cansancio de tu aliento
en la timidez de los temblores
y los latidos suaves de una noche de pasión.
allí, donde precisamente las palabras
se volvieron mudas y gritaban,
ante el vaivén constante de tus senos
y su ritmo gravitante en travesura:
!Te amo! Esta noche. Simlemente.
!Te amo! Esta noche. Esperanzas.
En aquel espacio solitario de mi cama,
donde el sol penetra, reflejando tu recuerdo.
En aquel rincón de tristezas, de momentos,
donde dijiste adiós, sigilosa;
cumpliendo cada una de tus promesas:
!Te amo! Esta noche. Simplemente.
En aquellas sábanas donde se desvaneció una lágrima,
recordando cada sentimiento.
Allí, precisamente, donde dijiste nunca,
donde la mañana se hizo necesaria,
donde las palabras renacerán diciendo:
!Te amo! Una noche. Esperanzas.[/I]
nebuloso, misterioso, húmedo.
En aquel rincón de colores grises,
que conserva tibio cada pliegue de tu cuerpo.
En aquellas sábanas que atraparon
las sombras de tu figura
sobre el reflejo de una luna,
vigilante ante los gemidos de un amor.
Allí, precisamente, donde nos amamos,
transformando en eternos cada segundo,
en placer cada roce y movimiento;
compartiendo los sabores de la piel.
En aquel espacio solitario de mi cama,
romántico, melancólico, ilusionado.
En aque rincón que cobijó tu sueño,
albergando el cansancio de tu aliento
en la timidez de los temblores
y los latidos suaves de una noche de pasión.
allí, donde precisamente las palabras
se volvieron mudas y gritaban,
ante el vaivén constante de tus senos
y su ritmo gravitante en travesura:
!Te amo! Esta noche. Simlemente.
!Te amo! Esta noche. Esperanzas.
En aquel espacio solitario de mi cama,
donde el sol penetra, reflejando tu recuerdo.
En aquel rincón de tristezas, de momentos,
donde dijiste adiós, sigilosa;
cumpliendo cada una de tus promesas:
!Te amo! Esta noche. Simplemente.
En aquellas sábanas donde se desvaneció una lágrima,
recordando cada sentimiento.
Allí, precisamente, donde dijiste nunca,
donde la mañana se hizo necesaria,
donde las palabras renacerán diciendo:
!Te amo! Una noche. Esperanzas.[/I]