De nuestras memorias encharcadas;
y ese gallo ,
que cantaba a la mañana,
enamorado…
los cielos más vistosos,
que juegan con sus cabellos,
y las salpicaduras oníricas
de la máquina del café.
Te escribo,
con tizón y canela,
cuando la mascota está feliz de un nosotros…
y se posa el jilguero en el relámpago;
lo común, se multiplica en mosaicos.
Las crisálidas etéreas,
el taller resultante;
cuando nos relevamos,
mano con mano;
cuando abren
sus párpados las selvas
y fluyen,
emotivos,
los colores…
y ese gallo ,
que cantaba a la mañana,
enamorado…
los cielos más vistosos,
que juegan con sus cabellos,
y las salpicaduras oníricas
de la máquina del café.
Te escribo,
con tizón y canela,
cuando la mascota está feliz de un nosotros…
y se posa el jilguero en el relámpago;
lo común, se multiplica en mosaicos.
Las crisálidas etéreas,
el taller resultante;
cuando nos relevamos,
mano con mano;
cuando abren
sus párpados las selvas
y fluyen,
emotivos,
los colores…