jesus perez romero
Poeta recién llegado
Brilla el sol en tu mirada
y en tus labios, como hojas
de laurel que a la tarde
corona,
una sonrisa se hace canción.
El aire
escondido entre los ángulos
de vértigo
que forman tus caderas,
se ciñe en un fuerte abrazo
a la suave
redondez de tu cintura
y con los ojos encendidos
a contraluz,
sueña con ser tu amante.
Esclava de la siesta y del café,
la tarde alarga su sombra gris
entre los naranjos y en un ataque
de celos,
en el horizonte se pierde
y en tus labios, como hojas
de laurel que a la tarde
corona,
una sonrisa se hace canción.
El aire
escondido entre los ángulos
de vértigo
que forman tus caderas,
se ciñe en un fuerte abrazo
a la suave
redondez de tu cintura
y con los ojos encendidos
a contraluz,
sueña con ser tu amante.
Esclava de la siesta y del café,
la tarde alarga su sombra gris
entre los naranjos y en un ataque
de celos,
en el horizonte se pierde
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