viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
De entre los sauces de este reino
que opacan la noche.
Desde las estrellas que cara a cara
niegan su calor y su distancia,
y siempre azules mienten
helados de guiño.
BRINDO PORQUE PUEDO VERTE,
coleccionando las llagas
que generan las estelas
de los segundos huyendo,
recolectando los suspiros
que duran la felicidad
entre cementerio y cementerio.
YO... BRINDO PORQUE RESPIRO.
Entre la cal y la arena,
la ciudad y tus ojos,
entre los sueldos injustos
y los hombres de rodillas,
y las cegueras voluntarias,
y los pechos amputados,
BRINDO POR TU BESO.
Sobre el gemir de esta tierra
con son de barco viejo,
que puja para ser naufragio
con catástrofes y extinciones.
Frente a la bestia azul
de profundas heridas
ponzoñadas de alquitrán,
BRINDO POR TUS PALABRAS,
porque tengo vino con que hacerlo,
BRINDO POR TUS OJOS,
porque no hay invierno en el infierno.
Y apenas el día sea sepulcro,
la noche, que a todos nos tiñe,
trizará todas las riendas.
BRINDO POR ESO
Y POR CUALQUIER SUEÑO DESBOCADO.
Y aunque la tristeza se acoda
en mi estancia cardiaca
y contempla en silencio
mi silencio compadre,
¡YO BRINDO, BRINDO Y BRINDO!
Hasta que el aire sea ceniza
por el incendio de mi voz.
que opacan la noche.
Desde las estrellas que cara a cara
niegan su calor y su distancia,
y siempre azules mienten
helados de guiño.
BRINDO PORQUE PUEDO VERTE,
coleccionando las llagas
que generan las estelas
de los segundos huyendo,
recolectando los suspiros
que duran la felicidad
entre cementerio y cementerio.
YO... BRINDO PORQUE RESPIRO.
Entre la cal y la arena,
la ciudad y tus ojos,
entre los sueldos injustos
y los hombres de rodillas,
y las cegueras voluntarias,
y los pechos amputados,
BRINDO POR TU BESO.
Sobre el gemir de esta tierra
con son de barco viejo,
que puja para ser naufragio
con catástrofes y extinciones.
Frente a la bestia azul
de profundas heridas
ponzoñadas de alquitrán,
BRINDO POR TUS PALABRAS,
porque tengo vino con que hacerlo,
BRINDO POR TUS OJOS,
porque no hay invierno en el infierno.
Y apenas el día sea sepulcro,
la noche, que a todos nos tiñe,
trizará todas las riendas.
BRINDO POR ESO
Y POR CUALQUIER SUEÑO DESBOCADO.
Y aunque la tristeza se acoda
en mi estancia cardiaca
y contempla en silencio
mi silencio compadre,
¡YO BRINDO, BRINDO Y BRINDO!
Hasta que el aire sea ceniza
por el incendio de mi voz.