Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
qué desastre,
tanto convertir mis carnes,
las ilusiones,
los sueños de a deberás,
los de almohada
y tu mano en las mías,
tanto sacar fuerza del coraje
para olvidarte,
para no sentirte en las garras
del viento que al diafragma se aferra,
de qué valió conjurar la bola
de cambiar la suerte
y que no te vayas,
y que no te olvide,
y que sigas ardiendo en las lindes
de mis venas y los lagrimales,
tanto comprender la cábala hasta trastocar
la suerte del maldito azar
para convertir el corazón,
los huesos y
las carnes en bronce que no sienta,
sólo para darme cuenta
que hasta una estatua llora.
Due® 28.04.12 en una tarde en la que el viento cálido de la tarde enfría las ilusiones.
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