• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Brotaba tu flor

Piedad Acosta Ruiz

Poeta recién llegado
Aceitunas en lo más alto,

añil abrazando las aceitunas,

áureo cercándolos

con toda pasión.


Terracota, ocre, magenta,

arcillosos, sinuosos,

dejándose abrazar,

seducir y acariciar.


Avanzando sonoro

por el lecho aterciopelado,

deslizaba alborozado sus brazos,

abriéndose paso, el diáfano cristal.


Alegres monocromáticos,

cítrico, escarlata, diamantino, argentado,

buscando el dulce melón,

aleteaban bajo el zurcido empíreo.


Deslizándose pueril,

tras majestuoso cristal,

de cuando en cuando,

dormitaba en el pienso.


En el copo del verde que brotaba,

susurrante tu voz a horcajadas,

de tu sedienta garganta escapaba,

un No….ooo a hondonadas.


Cuando tus ojos ya no miraban,

cuando mis ojos ya no te contemplaban,

porque el salubre cristal los ahogaba,

refrescando cada espacio de mi huerto.


Los últimos destellos cobijaban

el impaciente éter crepuscular,

sellando la majestuosa burbuja

de imperecedero hibernar.



Ya nada me importaba,

porque del esmeralda y el añil,

del aleteo del vivaz color,

bajo tus pies, brotaba tu flor.
 
Aceitunas en lo más alto,

añil abrazando las aceitunas,

áureo cercándolos

con toda pasión.


Terracota, ocre, magenta,

arcillosos, sinuosos,

dejándose abrazar,

seducir y acariciar.


Avanzando sonoro

por el lecho aterciopelado,

deslizaba alborozado sus brazos,

abriéndose paso, el diáfano cristal.


Alegres monocromáticos,

cítrico, escarlata, diamantino, argentado,

buscando el dulce melón,

aleteaban bajo el zurcido empíreo.


Deslizándose pueril,

tras majestuoso cristal,

de cuando en cuando,

dormitaba en el pienso.


En el copo del verde que brotaba,

susurrante tu voz a horcajadas,

de tu sedienta garganta escapaba,

un No….ooo a hondonadas.


Cuando tus ojos ya no miraban,

cuando mis ojos ya no te contemplaban,

porque el salubre cristal los ahogaba,

refrescando cada espacio de mi huerto.


Los últimos destellos cobijaban

el impaciente éter crepuscular,

sellando la majestuosa burbuja

de imperecedero hibernar.



Ya nada me importaba,

porque del esmeralda y el añil,

del aleteo del vivaz color,

bajo tus pies, brotaba tu flor.
Hermoso poema, rico en su lenguaje y en su sentir. Me ha gustado mucho compañera Piedad. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba