Ictiandro
Poeta adicto al portal
Fue la tarde umbral de un milagro,
la danza de tus pies acercando tu brisa,
una aurora asomó resuelta en mis ojos
una vez que dibujaste piruetas con tus manos.
Tanta melodía irradiaba tu cuerpo
que todavía laten en mí las imágenes
de tus cabellos dorados atrapándome
en el ir y venir de tus pícaras pupilas.
Un valle de infinito concierto es tu vientre
por demás paraíso a mis noches acudiendo.
No sé tu nombre, sin embargo me sumerjo
en la magia del inesperado encuentro
y tu risa robándome el aliento por minutos.
¿Dónde acudir para navegar en tu piel,
hacerte brújula de mis horizontes?
Hoy al verte descubrí un sol viviente
y que la belleza ya tiene nombre.
la danza de tus pies acercando tu brisa,
una aurora asomó resuelta en mis ojos
una vez que dibujaste piruetas con tus manos.
Tanta melodía irradiaba tu cuerpo
que todavía laten en mí las imágenes
de tus cabellos dorados atrapándome
en el ir y venir de tus pícaras pupilas.
Un valle de infinito concierto es tu vientre
por demás paraíso a mis noches acudiendo.
No sé tu nombre, sin embargo me sumerjo
en la magia del inesperado encuentro
y tu risa robándome el aliento por minutos.
¿Dónde acudir para navegar en tu piel,
hacerte brújula de mis horizontes?
Hoy al verte descubrí un sol viviente
y que la belleza ya tiene nombre.