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Brumas

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La noche célibe ultrajada por las vergüenzas ajenas

se cierne sobre un mar hecho de vómitos

Naufragan en él propósitos de la enmienda

y las jaculatorias hipócritas de narcisos redivivos



No es tiempo de soleadas mañanas

cantarinas de desnudas soledades

No. No es tiempo de sahumerios ni homenajes falocráticos

el mar se envuelve en las brumas que lo acucian

y en la tierra las buenas voluntades se disocian

como engendros que no se reconocen



Apenas mi canto resuena junto al del mirlo matutino

ignorante de las brumas y los pecados nocturnos

Apenas… digo apenas y me estremece un calofrío

de resaca rojinegra. Fue la noche pecadora y bulliciosa.



Un trémulo rayo de sol penetra en alevosa coyunda

en el útero donde se gestan noctámbulas iniquidades

tropieza en su trayectoria a duras penas rectilínea

esquivando las perversas trampas de las trompas de Falopio

y los madrugadores espermatoziodes que acuden ansiosos

al comedor colectivo.

Pero allí todo está oscuro.



La híbrida claridad del sol junto a los espejos

produce erupciones tránsfugas en ovocitos fugaces

La revolución retardada de los trabajadores en paro

se ilumina alegremente con los reflejos del mar resucitado



Regurgitan los pequeños camaleones diezmados

anublando con sus cambiantes colores

-en tono menor por la bruma-

la armonía de los cuerpos femeninos

Nacen antorchas de hielo en los géiseres y en las respiraciones asmáticas

de los profesores de canto.



Bruma. La naturaleza ha muerto envuelta en los hálitos nefandos

de la noche alegre y loca.

Vino color cárdeno avinagrado en ánforas de cuero y plástico

espera una nueva eclosión de la falsa alegría que produce

la noctívaga muerte de lo amado.

Todo vale tras la bruma.



reb_friedrich2.jpg


Ilust.: “Abadía en el robledal”. Caspar D. Friedrich. 1809
 
La noche célibe ultrajada por las vergüenzas ajenas

se cierne sobre un mar hecho de vómitos

Naufragan en él propósitos de la enmienda

y las jaculatorias hipócritas de narcisos redivivos



No es tiempo de soleadas mañanas

cantarinas de desnudas soledades

No. No es tiempo de sahumerios ni homenajes falocráticos

el mar se envuelve en las brumas que lo acucian

y en la tierra las buenas voluntades se disocian

como engendros que no se reconocen



Apenas mi canto resuena junto al del mirlo matutino

ignorante de las brumas y los pecados nocturnos

Apenas… digo apenas y me estremece un calofrío

de resaca rojinegra. Fue la noche pecadora y bulliciosa.



Un trémulo rayo de sol penetra en alevosa coyunda

en el útero donde se gestan noctámbulas iniquidades

tropieza en su trayectoria a duras penas rectilínea

esquivando las perversas trampas de las trompas de Falopio

y los madrugadores espermatoziodes que acuden ansiosos

al comedor colectivo.

Pero allí todo está oscuro.



La híbrida claridad del sol junto a los espejos

produce erupciones tránsfugas en ovocitos fugaces

La revolución retardada de los trabajadores en paro

se ilumina alegremente con los reflejos del mar resucitado



Regurgitan los pequeños camaleones diezmados

anublando con sus cambiantes colores

-en tono menor por la bruma-

la armonía de los cuerpos femeninos

Nacen antorchas de hielo en los géiseres y en las respiraciones asmáticas

de los profesores de canto.



Bruma. La naturaleza ha muerto envuelta en los hálitos nefandos

de la noche alegre y loca.

Vino color cárdeno avinagrado en ánforas de cuero y plástico

espera una nueva eclosión de la falsa alegría que produce

la noctívaga muerte de lo amado.

Todo vale tras la bruma.



reb_friedrich2.jpg


Ilust.: “Abadía en el robledal”. Caspar D. Friedrich. 1809
Excelente poema, de esas noches del exceso, con esplendidas metáforas... un trabajo perfectamente pulido y contundente, querido amigo Miguel.. un placer saborear de tu maestría con las letras, enhorabuena. Un abrazo, felices días.
 
Un saludo, Guadalupe. Pero el olor a café, esa caricia a nuestro olfato,aleja los ásperos ecos de las noches lujuriosas, tan necesarias. Muchas gracias por tu visita desde los lejanos desiertos tejanos, mito vivo en nuestras lecturas de novelas del Oeste. Con mi cariño,
miguel
 
felicidades.jpg


Estimado MIGUEL, no sabe el gusto que me da ver su obra reconocida, su talento y su maestría en este género es enviadialble.
En horabuena y es un honor estar aquí compartiendo y aprendiendo de su persona, aunque busque quitarme el vicío del
café (broma)

Abrazos fraternos y alegres en la distancia...¿puede oir mi AJUAAAAAAAAAA mé xicano?
 
La noche célibe ultrajada por las vergüenzas ajenas

se cierne sobre un mar hecho de vómitos

Naufragan en él propósitos de la enmienda

y las jaculatorias hipócritas de narcisos redivivos



No es tiempo de soleadas mañanas

cantarinas de desnudas soledades

No. No es tiempo de sahumerios ni homenajes falocráticos

el mar se envuelve en las brumas que lo acucian

y en la tierra las buenas voluntades se disocian

como engendros que no se reconocen



Apenas mi canto resuena junto al del mirlo matutino

ignorante de las brumas y los pecados nocturnos

Apenas… digo apenas y me estremece un calofrío

de resaca rojinegra. Fue la noche pecadora y bulliciosa.



Un trémulo rayo de sol penetra en alevosa coyunda

en el útero donde se gestan noctámbulas iniquidades

tropieza en su trayectoria a duras penas rectilínea

esquivando las perversas trampas de las trompas de Falopio

y los madrugadores espermatoziodes que acuden ansiosos

al comedor colectivo.

Pero allí todo está oscuro.



La híbrida claridad del sol junto a los espejos

produce erupciones tránsfugas en ovocitos fugaces

La revolución retardada de los trabajadores en paro

se ilumina alegremente con los reflejos del mar resucitado



Regurgitan los pequeños camaleones diezmados

anublando con sus cambiantes colores

-en tono menor por la bruma-

la armonía de los cuerpos femeninos

Nacen antorchas de hielo en los géiseres y en las respiraciones asmáticas

de los profesores de canto.



Bruma. La naturaleza ha muerto envuelta en los hálitos nefandos

de la noche alegre y loca.

Vino color cárdeno avinagrado en ánforas de cuero y plástico

espera una nueva eclosión de la falsa alegría que produce

la noctívaga muerte de lo amado.

Todo vale tras la bruma.



reb_friedrich2.jpg


Ilust.: “Abadía en el robledal”. Caspar D. Friedrich. 1809
Juventud cantada, noches todavia abiertas en ese abanico donde la disolucion
del recuerdo va presionando las formas petreas de los sentimientos.
excelnte. saludos amables de luzyabsenta
 
Vaya ante todo mi agradecimiento al Foro Mundo Poesía y a todos los compañeros que han hecho posible estos nuevos galardones con los que he sido distinguido, innecesarios en mi caso como estímulos para colaborar en este ámbito de poesía y buenas letras, cuya gran generosidad permite difundir nuestra expresión literaria. Un cordial abrazo a tod@s.
miguel
 

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