Conflicto
Poeta recién llegado
Estaba sentado yo en el parque,
Viendo pasar las horas,
Cuando entre gritos y risas vi a una niña.
Jugaba sin temor alguno a la tristeza,
Caía, lloraba, se levantaba y volvía a reír.
Al verla, pensé que era bonito ser inocente,
No sufrir más que daños físicos que se curan
Con reempezar el juego.
Hace tiempo que ya no juego,
Hace tiempo que no lloro,
Más aún que no río.
Mientras divagaba en mis propias lamentaciones,
La niña chutó muy fuerte, tanto,
Que el balón llegó a mis pies.
Cuando estaba a mi altura,
Con voz desapasionada le dije:
Aprovecha ahora que puedes ser feliz niñita,
Que cuando crezcas, ya no volverás a serlo.
Yo ya zó mayod, tengo 9 años,
Me contestó la niña afablemente.
No entendió nada, así que se fue corriendo a seguir jugando.
Me pareció un lugar perfecto ese parque,
Lleno de mundanal ruido;
Risas, gritos, juegos y atracciones.
Rebosaba felicidad por todos lados,
Pensé que estaba en el paraíso,
Ni entre estos pensamientos,
Ni con mi ensimismamiento mirando a la niña reír,
Conseguí hacerlo yo,
Pero ya daba todo igual.
Saqué mi Magnum, me encañoné la sien,
Y allí mismo acabé con todo mi sufrimiento
Viendo pasar las horas,
Cuando entre gritos y risas vi a una niña.
Jugaba sin temor alguno a la tristeza,
Caía, lloraba, se levantaba y volvía a reír.
Al verla, pensé que era bonito ser inocente,
No sufrir más que daños físicos que se curan
Con reempezar el juego.
Hace tiempo que ya no juego,
Hace tiempo que no lloro,
Más aún que no río.
Mientras divagaba en mis propias lamentaciones,
La niña chutó muy fuerte, tanto,
Que el balón llegó a mis pies.
Cuando estaba a mi altura,
Con voz desapasionada le dije:
Aprovecha ahora que puedes ser feliz niñita,
Que cuando crezcas, ya no volverás a serlo.
Yo ya zó mayod, tengo 9 años,
Me contestó la niña afablemente.
No entendió nada, así que se fue corriendo a seguir jugando.
Me pareció un lugar perfecto ese parque,
Lleno de mundanal ruido;
Risas, gritos, juegos y atracciones.
Rebosaba felicidad por todos lados,
Pensé que estaba en el paraíso,
Ni entre estos pensamientos,
Ni con mi ensimismamiento mirando a la niña reír,
Conseguí hacerlo yo,
Pero ya daba todo igual.
Saqué mi Magnum, me encañoné la sien,
Y allí mismo acabé con todo mi sufrimiento