Sigo pensando que la palabra está sobrevalorada, que hay más escritores que lectores, que el tiempo es un proceso, que en mis estantes no caben más libros; por eso, quizás, me metí a carpintero en el tiempo libre... y como no cabían más estantes en casa, me construí otra casa.
Hay que comer de todo, por cuestiones de salud. Las palabras no bastan. Y después de muertos tampoco alimentan.
Muy bueno Gustavo, y sobre todo después de almorzar.
Todo pasa y todo queda (diría Machado)... si alguien lo encuentra.
Un abrazo de parte de este aficionado a la lectura y escritura sin ánimo de trascender.