Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
A veces deshago la noche en pedacitos,
y acomodo cada parte sobre mi cama,
y dibujo nuestras palabras blancas
en el lienzo negro que imagino.
Me gusta ponerlas a sí,
desordenadas por todas partes,
y armar cada palabra que dijiste,
la última noche que pasamos juntos.
Ordeno las miradas de la primera a la última,
tu cercanía en pausa, la punta de tu nariz,
tu aliento lo envuelvo en papel brillante,
y el beso que se viene , lo aparto
y lo dejo para más tarde.
La música es clara como esta luna cómplice,
duerme en mi mente la danza enamorada,
las notas de cada paso de tu cuerpo,
de cada una de tus sonrisas,
cada vez que cerraste los ojos,
y cada vez que te aparte para mirarte.
Vas tomando forma, vas traslucida,
frente a mis ojos brillantes,
cuando me acerco al momento,
en que cayeron tus hombros y se vinieron sobre mí,
y me regalaste la vida envuelta en tu boca.
Vas tomando forma, luna de plata,
Tú y tus letras blancas,
Tú y los trazos de tus besos
Tú y la suavidad de tu espalda,
tu formándote y yo escribiéndote sobre mi cama,
y leyendo el recuerdo a gotas,
delirante el roció que has sembrado en mi pecho.
Armada y constituida me queda solo el beso que he reservado,
el que me diste después de amarnos y que corono la madrugada.
Buenas noches amada.
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