Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
BUENAS NOTICIAS
Una mañana de abril me senté en un banco, frente a un parque infantil, para leer el periódico. Siguiendo mi costumbre, miré primero los titulares de todas las páginas:
Colombia investiga si 50 cadáveres hallados en una fosa común son víctimas de ejecuciones extrajudiciales
Dos muertos en Alicante en un accidente causado por un coche en sentido contrario
Los 19,5 millones de la trama Púnica que la justicia olvidó embargar
La Audiencia Nacional confirma la prórroga de la prisión provisional de Villarejo dos años más
Rusia, Irán, China y Corea del Norte, detrás del ciberespionaje en España...*
Dos muertos en Alicante en un accidente causado por un coche en sentido contrario
Los 19,5 millones de la trama Púnica que la justicia olvidó embargar
La Audiencia Nacional confirma la prórroga de la prisión provisional de Villarejo dos años más
Rusia, Irán, China y Corea del Norte, detrás del ciberespionaje en España...*
Después, cuando me disponía a leer las noticias que me interesaban, escuché la voz de un niño de unos tres años:
– Mama, mama. ¡Súbeme, súbeme!
La madre subió a su hijo hasta la cima de un pequeño tobogán. El niño se deslizó suavemente y “aterrizó” en los brazos de su madre. La risa del niño y la sonrisa de su madre parecían indicar que disfrutaban de ese juego la primera vez.
– ¡Mola mucho! ¿Verdad, Ramón? – dijo la madre.
Entonces pensé que los acontecimientos felices de la vida, como el que acababa de ver, nunca son noticia. Los sucesos agradables, que son la inmensa mayoría, no se publican en los medios de comunicación, pasan desapercibidos. Tenemos una imagen muy pesimista del mundo porque nos fijamos sólo en lo negativo, lo que es noticia en la mayoría de los casos. La vida cotidiana nunca es noticia. Pero el mundo evoluciona, pese a todo lo malo que sucede, porque lo positivo supera a lo negativo. Nuca aparecerá en la prensa este titular:
– Mama, mama. ¡Súbeme, súbeme!
La madre subió a su hijo hasta la cima de un pequeño tobogán. El niño se deslizó suavemente y “aterrizó” en los brazos de su madre. La risa del niño y la sonrisa de su madre parecían indicar que disfrutaban de ese juego la primera vez.
– ¡Mola mucho! ¿Verdad, Ramón? – dijo la madre.
Entonces pensé que los acontecimientos felices de la vida, como el que acababa de ver, nunca son noticia. Los sucesos agradables, que son la inmensa mayoría, no se publican en los medios de comunicación, pasan desapercibidos. Tenemos una imagen muy pesimista del mundo porque nos fijamos sólo en lo negativo, lo que es noticia en la mayoría de los casos. La vida cotidiana nunca es noticia. Pero el mundo evoluciona, pese a todo lo malo que sucede, porque lo positivo supera a lo negativo. Nuca aparecerá en la prensa este titular:
Ramón disfrutó mucho bajando en el tobogán
* Noticias publicadas en el diario El País.
* Noticias publicadas en el diario El País.
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