The Black Angel
Poeta recién llegado
Todo empezo como un juego, como un que pasara,
me encontrastes desprevenido, y me atacastes sin piedad.
Hoy ya no puedo vivir sin ti, ni sacate de mi mente,
ni dejar de llorar por tu ausencia durante las eternas noches de luna nueva.
Crei que con el tiempo y la distancia podria quizas,
amarte menos pero, la verdad es, que solo consigo extrañarte mas y mas,
pues tanto asi, que Buenos Aires, ya no me resulta diverso de esperanza,
ni sus calles tesoro de recuerdos, ni sus plazas almacenes de amores,
mas bien sus bandoneones son cementerios de lagrimas,
y su cielo gris, un espejo de mi carisma.
La ciudad calla, y en ese silencio, se escucha una triste melodia romántica,
es cuando mas te recuerdo y tambien lo es, cuando mas lloro,
pues, la gran ciudad sin ti, no es tan grande.
Bueno Aires sin ti no es mas,
que un manojo de petalos de sal,
mas triste que nuestra despedida,
tan mortifero como un puñal,
tan irreal, tan sublime, tan lleno de nada.
Pues esta ciudad me ha dado tanto,
que solo encuentro lagrimas y ausencia.
Cada dia es eterno, cada minuto es mas doloroso que el anterior,
y de tanto en tanto, muero un poco mas,
entre la gente, entre la nada.
me encontrastes desprevenido, y me atacastes sin piedad.
Hoy ya no puedo vivir sin ti, ni sacate de mi mente,
ni dejar de llorar por tu ausencia durante las eternas noches de luna nueva.
Crei que con el tiempo y la distancia podria quizas,
amarte menos pero, la verdad es, que solo consigo extrañarte mas y mas,
pues tanto asi, que Buenos Aires, ya no me resulta diverso de esperanza,
ni sus calles tesoro de recuerdos, ni sus plazas almacenes de amores,
mas bien sus bandoneones son cementerios de lagrimas,
y su cielo gris, un espejo de mi carisma.
La ciudad calla, y en ese silencio, se escucha una triste melodia romántica,
es cuando mas te recuerdo y tambien lo es, cuando mas lloro,
pues, la gran ciudad sin ti, no es tan grande.
Bueno Aires sin ti no es mas,
que un manojo de petalos de sal,
mas triste que nuestra despedida,
tan mortifero como un puñal,
tan irreal, tan sublime, tan lleno de nada.
Pues esta ciudad me ha dado tanto,
que solo encuentro lagrimas y ausencia.
Cada dia es eterno, cada minuto es mas doloroso que el anterior,
y de tanto en tanto, muero un poco mas,
entre la gente, entre la nada.