Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sola estoy
en mi habitación,
y todo parece quieto e inequívoco,
pues cada cosa que miro
ya tiene un mañana
y el abrazo fortuito mío
muere sin nada.
No hay nadie quien cubra mi cuerpo
de mi alma resfriada
ni nadie que me de los besos
en lejanías lejanas.
Despierto en la mañana
con golpes certeros de vida,
y a aveces me pregunto
si habrá algo para Claridad
la niña que te llama.
Tal vez la voz del tintero
y una pluma cercana,
la mesa dormida en domingo
y un te amo escrito
que espero llegue a tu alma.
en mi habitación,
y todo parece quieto e inequívoco,
pues cada cosa que miro
ya tiene un mañana
y el abrazo fortuito mío
muere sin nada.
No hay nadie quien cubra mi cuerpo
de mi alma resfriada
ni nadie que me de los besos
en lejanías lejanas.
Despierto en la mañana
con golpes certeros de vida,
y a aveces me pregunto
si habrá algo para Claridad
la niña que te llama.
Tal vez la voz del tintero
y una pluma cercana,
la mesa dormida en domingo
y un te amo escrito
que espero llegue a tu alma.