uwu
Poeta recién llegado
Amor, no es a ti
Amor de verano, de labios
seda y carmín brillante,
Tampoco a ti, de los abrazos
ligeros y a destiempo.
Es a ti Amor, que corrompes
mis pesadillas con los recuerdos
que buscas odio tras el llanto
y el miedo de mañana
(qué pasarán sin los besos).
Te hablo a ti, Amor de todos
y a la vez de pocos, verdaderos
y tontos. Amor, qué pasará
pronto, cuando mis ojos brillen
frente a la desconocida que se acerca.
Amor, de minutos y años, cuánto
pasó desde el último gesto que en mí
provocaste. O, no fuiste tú, sino
mi falta de tacto
confundiéndote otra vez.
Y a quién terminaré yo hablando,
sino es a ti, al de todos su mayor
descanso (mas no el mejor). Y me
quedan muchas noches por golpear
el pecho o forzarme a reconocer
si fuiste tú en el miedo último,
en la noche de la despedida tras
los besos de mi amor, del que se fue,
también sí, en otro verano.
Y a quién hablo yo, ¿necesito buscarlo?
Cuando solo recuerdo y finjo estar bien,
eres también tú acercándote, asomando
el dolor de mis memorias ingenuas.
O acaso no eres, Amor de locos
lo que sentía en aquellos años.
Qué fueron los latidos rápidos en
la primera noche frente a los besos
dulces de conocerla. Qué fue de mi
corazón ralentizando sus latidos
mientras Ella decía adiós.
Amor, o a quién me dirijo yo ahora,
sino estás siquiera donde más
te necesito, en mis letras bastardas
y huérfanas, si es justo acá donde
más te quiero.
Eres ahora; solo mi balada favorita,
mi deseo eterno cuando escucho a mis
padres y la noticia que espero llegue para mí
mañana, que ansío siempre y
dolerá hasta en mis tuétanos.
Amor de verano, de labios
seda y carmín brillante,
Tampoco a ti, de los abrazos
ligeros y a destiempo.
Es a ti Amor, que corrompes
mis pesadillas con los recuerdos
que buscas odio tras el llanto
y el miedo de mañana
(qué pasarán sin los besos).
Te hablo a ti, Amor de todos
y a la vez de pocos, verdaderos
y tontos. Amor, qué pasará
pronto, cuando mis ojos brillen
frente a la desconocida que se acerca.
Amor, de minutos y años, cuánto
pasó desde el último gesto que en mí
provocaste. O, no fuiste tú, sino
mi falta de tacto
confundiéndote otra vez.
Y a quién terminaré yo hablando,
sino es a ti, al de todos su mayor
descanso (mas no el mejor). Y me
quedan muchas noches por golpear
el pecho o forzarme a reconocer
si fuiste tú en el miedo último,
en la noche de la despedida tras
los besos de mi amor, del que se fue,
también sí, en otro verano.
Y a quién hablo yo, ¿necesito buscarlo?
Cuando solo recuerdo y finjo estar bien,
eres también tú acercándote, asomando
el dolor de mis memorias ingenuas.
O acaso no eres, Amor de locos
lo que sentía en aquellos años.
Qué fueron los latidos rápidos en
la primera noche frente a los besos
dulces de conocerla. Qué fue de mi
corazón ralentizando sus latidos
mientras Ella decía adiós.
Amor, o a quién me dirijo yo ahora,
sino estás siquiera donde más
te necesito, en mis letras bastardas
y huérfanas, si es justo acá donde
más te quiero.
Eres ahora; solo mi balada favorita,
mi deseo eterno cuando escucho a mis
padres y la noticia que espero llegue para mí
mañana, que ansío siempre y
dolerá hasta en mis tuétanos.
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