J.Allan
Poeta recién llegado
La rabia es la medicina de la demencia, a lo contrario de curar, alimenta el deseo mortal, de comer carne humana y vomitar, la respiración tan hermosa como la dueña en mi espalda alimentaba ese deseo, la rabia no es para el mal, si no para un caso desesperante, su cara hermosa y su cuerpo de tentación solo se compara con la tortura, no tuve ninguna otra salida, tuve que estrangularla, hundí sus ojos hasta su cerebro, y su traquea parecía un juguete infantil, el primero monstruo de forma femenina había caído, pero no era el mas fuerte ni el mas terrible, era solo un esclavo de el mal, la fuerza y la brutalidad aun rodeaban mi muerte, corrí lo mas rápido que pude sin importar nada, y me detuve en frente de una cantina, podía oler el ron y el opio, mas la puerta estaba sellada, cerrada por el mal de esa tortuga púrpura que ansiaba romper mis huesos.
Parte II de V
Parte II de V
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