Burro de la montaña,
quisiera tener tu piel por un día
y tú la mía,
para que sientas en sus recuerdos
las caricias que ella me daba,
para que veas que fácil es cualquier subida
si hay amor.
Y yo sufrir el castigo
de cargar a mi espalda a una persona
que tal vez, no me ama.
Tanto la quise, burro, tanto
que de tus ojos creo
que nunca volverá,
y tú de los míos
que ya somos dos.
Subamos pues, esta vez solos....