Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Me diste de beber en los lindes de tus mares,
agua salada entre tus manos en forma de corazón.
Desierto de cemento bajo mis pies,
espejismos de gentes de neón,
ojos , cabellos y besos,
que no son.
Busca en tu sangre que recorro,
la razón,
busca en tus mañanas la verdad del espejo,
busca en tus mismos ojos tristes,
busca en ese suspiro,
busca en la inquietud,
el consuelo absurdo de la tranquilidad.
Me diste de beber olas saladas y grises,
brisas de besos tocaron mi boca,
y creí de pronto verme envuelto,
en la cascada eterna de tu cabello,
resentidas quedan mis manos ,
en espera de las tuyas.
Cuando fueron nuestros los astros,
cuando quedaron mudas las estrellas,
cuando nuestros soles encontraron un motivo,
para morir en una tarde de amor.
Se fueron nuestras golondrinas,
a un verano de olvido y de verdades
a medias,
donde se encontraron las razones y
colapsaron los soles para siempre,
los nuestros los inextinguibles,
se apagaron quedando en la borra de los años
tu voz y yo escarbando en las cenizas
un recuerdo de amor,
uno que me sirva para que no te vayas nunca,
uno que se quede para que vuelvas siempre.
agua salada entre tus manos en forma de corazón.
Desierto de cemento bajo mis pies,
espejismos de gentes de neón,
ojos , cabellos y besos,
que no son.
Busca en tu sangre que recorro,
la razón,
busca en tus mañanas la verdad del espejo,
busca en tus mismos ojos tristes,
busca en ese suspiro,
busca en la inquietud,
el consuelo absurdo de la tranquilidad.
Me diste de beber olas saladas y grises,
brisas de besos tocaron mi boca,
y creí de pronto verme envuelto,
en la cascada eterna de tu cabello,
resentidas quedan mis manos ,
en espera de las tuyas.
Cuando fueron nuestros los astros,
cuando quedaron mudas las estrellas,
cuando nuestros soles encontraron un motivo,
para morir en una tarde de amor.
Se fueron nuestras golondrinas,
a un verano de olvido y de verdades
a medias,
donde se encontraron las razones y
colapsaron los soles para siempre,
los nuestros los inextinguibles,
se apagaron quedando en la borra de los años
tu voz y yo escarbando en las cenizas
un recuerdo de amor,
uno que me sirva para que no te vayas nunca,
uno que se quede para que vuelvas siempre.
Última edición: