BEATRIZ OJEDA
Poeta adicto al portal
Estaba pendiendo de una soga,
como un pobre gorrión desplumado,
lloviendo su alma,
grabando su pena.
Estaba el corazón de algún dolido,
vacío,
perdido,
astronauta que viaja sin rumbo,
agujero que silba de frío.
Hombre
desorientado,
arrastrando el dolor a duras penas,
busca su corazón desalojado
por la congoja.
Le pide a Dios que se lo alcance,
aunque seco y herido quiere guardarlo.
Quizás algún recuerdo lo florezca.